Inteligencia en movimiento

Para la mayoría parece ser evidente que ya no basta con aumentar la dotación de seguridad en las calles, necesitamos fuerzas de defensa y orden con tecnologías acorde a la época en que estamos viviendo, para ello, la inteligencia en movimiento es fundamental en la gestión de misión crítica y emergencias. 

Lanzazos, portonazos, robos de cajeros automáticos, microtráfico, delitos con armas, robo hormiga y demases son conceptos comunes en nuestra conversaciones cotidianas y, si sabemos que estos patrones ocurren habitualmente en horas y lugares determinados, ¿por qué no los prevenimos?

La respuesta es simple, y es porque si bien tenemos una dotación de seguridad pública y privada que vela por el orden público, éstos no cuentan con todas las herramientas y la tecnología que les permite predecir estos patrones de manera rápida y eficiente. En la actualidad, para determinar estas acciones y tomar medidas, se siguen procesando los datos de manera manual, lo que implica una tardanza en la reacción y en las medidas de resguardo que se puedan tomar para prevenir los delitos.

Hoy, la tecnología está disponible y más que nunca se hace necesario contar no sólo con un monitoreo de cámaras o sensores, sino que se hace imprescindible el procesamiento de datos que la vía pública genera a cada segundo, es primordial recopilar y analizar en tiempo real factores como el tipo de personas que se mueven en la calle, la velocidad de los vehículos en las carreteras para determinar posibles patrones o conductas con el fin de predecir eventuales crímenes o asaltos, entre muchos otros elementos. 

En este sentido, la implementación de centros de comando eficientes e interconectados que permiten reducir hasta en un 40% las situaciones delictuales. Un ecosistema que conversa con dispositivos, redes, aplicaciones y servicios que convierten la información recopilada en inteligencia que posibilita a las instituciones tomar decisiones rápidas en los momentos críticos, no solo para responder, sino que también para anticiparse y mitigar el impacto en momentos de emergencias.

Muchos países de Latinoamérica como: Brasil, Panamá o Ecuador, ya han implementado este tipo de tecnologías y permitiéndoles tomar el control de las ciudades, vigilando sus salidas y entradas, registrando eventos y aspectos complejos de la vida diaria. Información que instantáneamente es analizada y guardada de manera eficiente para tomar todas las medidas de seguridad respectivas.

Un centro de comando, no sólo es un monitoreo de cámaras de seguridad, es una interconexión de tecnologías que posibilitan llevar el control de una ciudad, un municipio o un sector.

Un avance hacia el futuro de las Ciudades inteligentes (Smart City), en que las nuevas tecnologías hace ciudades más seguras, en que los tiempos de respuestas ante situaciones críticas es clave para la vida de las personas.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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