La ciencia de la belleza

La noticia que dio vuelta al mundo sobre los hombres que fueron expulsados de Arabia Saudita por ser “demasiado sexies”(1) fue un tema muy comentado en las redes sociales, por la peculiaridad de la situación, y también, por todas las mujeres y fans de los “afectados”.

Sin duda esto hizo plantearme cuáles son los criterios para definir si una persona es atractiva físicamente, ¿es su color de ojos? ¿su juventud?Muchos dicen que la belleza está en los ojos del observador, pero claramente esta explicación no ha sido suficiente para sicólogos y científicos que han intentado dar una respuesta a esta inquietud con una base de investigación.

Las primeras aproximaciones en el área de la biología vienen desde la época de Darwin (1871), el cual planteó que la selección de las parejas sexuales era basada en características atractivas estéticamente, seleccionadas arbitrariamente, sin importar si éstas ofrecieran o no una ventaja en la sobrevivencia de la especie.

En la mano contraria, Wallace (1889) discutió que la selección natural no permitiría que se eligiera sólo en base a características ornamentales, a menos que éstas coincidieran siempre con otras características más adecuadas para la sobrevivencia y reproducción, la denominada Good Gene Hypothesis.

Encontrándonos en una época en la cual la sobrevivencia del más apto genéticamente no es la ley, donde la selección de una pareja sexual no está siempre vinculada a la conservación de la especie, y ciertamente, sin tener la capacidad de realizar un análisis genético con sólo mirar a una persona, estas hipótesis no han sido las favoritas para explicar el porqué encontramos a una persona atractiva, sino que todo se ha reducido a la matemática y estadística, ¡sí! ¿Quién dijo que la matemática no era sexy?

En 1995, los estudios de Singh & Young concluyeron que la atracción sexual de hombres tiene una inclinación a mujeres que tengan una cintura que represente el 70% del ancho de las caderas, a la vez, demuestran que a pesar que el peso ideal de una mujer ha fluctuado con los años, el radio ha sido una constante al momento de determinar belleza.

La simetría de la cara es otro factor muy popular en los estudios, son así como investigaciones de la Universidad de California San Diego y la Universidad de Toronto han determinado la proporcionalidad de las facciones. Las personas fueron juzgadas más bellas cuando la distancia entre los ojos y la boca representaba el 36% del alto, y a la vez, cuando la distancia entre los ojos era un 46% del ancho total de la cara.

Los estudios que intentan determinar una proporcionalidad ideal de belleza ciertamente no son modernos.Desde la antigua Grecia se creía la existencia de un “número de oro” o “proporción divina”, caracterizado por el valor fi = 1.1618.Ésta proporción fue ampliamente utilizada en su arquitectura y arte. Teorías sugieren que hasta Leonardo Da Vinci utilizó esta proporción en su famosa pintura Mona Lisa. La relación matemática ha trascendido hasta nuestros días, en la cual el médico cirujano Stephen R. Marquardt, a través de su fundación Marquardt Beauty Analysis, intenta demostrar la existencia de un mapa ideal de proporcionalidad para la belleza basado en Fi.

Tanto la existencia de proporcionalidades ideales o relaciones matemáticas corporales como determinantes de belleza y atracción, infieren que nuestro cerebro debe analizar día a día a todos los individuos que conocemos, para que de esta forma podamos categorizarlos como atractivos o no.

Pienso que ninguno de estos estudios tiene la capacidad para ser concluyente en determinar los factores biológicos o matemáticos que determinan belleza, principalmente porque están basados en la subjetividad de las personas e investigadores que establecen a los grupos de estudios como atractivos o no. Desde ese momento se genera un sesgo en el análisis, ya que está basado en percepciones y criterios previos.

A la vez, puede que sea mejor destinar recursos y tiempo a investigaciones científicas que generen un impacto relevante y positivo en la sociedad, o simplemente porque puede ser mejor dejar algunas áreas de nuestro cerebro en el mismo misterio de la creatividad. Excusas existen muchas, y cada uno puede establecer su propio criterio. Por mi parte, algunas veces es mejor contemplar y disfrutar lo bueno de la vida.

(1)http://www.cooperativa.cl/noticias/sociedad/sucesos/tres-hombres-fueron-expulsados-de-arabia-saudita-por-ser-demasiado-sexies/2013-04-26/190950.html

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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