El 23 de abril, juégatela por un libro

    

La idea de celebrar esa fecha como el día internacional del libro, nació en España y la UNESCO en el año 1996 ratificó su fecha conmemorando la muerte de Miguel de Cervantes y de William Shakespeare, dos genios literarios.

Hoy en Chile no es simple fomentar el hábito de la lectura porque estamos bombardeados por la imagen instantánea, la inmediatez,  la televisión e internet. Cuando cursaba la Enseñanza media una profesora nos dijo que al comienzo de su clase leeríamos durante quince minutos. No sé si algún otro profesor tomó la misma metodología que mi profesora, de seguro que alguien más lo hizo. La sala se inundaba de silencio y leíamos concentrados, ella nos dejaba elegir el libro, yo llevé Pregúntale a Alicia: Diario íntimo de una joven drogadicta. Lo leí súper rápido.

Creo que dejar elegir un libro, siempre será mucho más atractivo que leer algo por obligación, aunque hay clásicos que para mi gusto hay que leer.

Pertenezco a una generación que le gustaba ir al colegio, no tenía más entretención que esa, no era una niña que buscara que me entretuvieran, como niño todo lo hacías tú, desde inventar juguetes hasta tocar el timbre de las casas y salir arrancando. En mi niñez, como la de muchos y muchas, todo era más improvisado, no teníamos esa sensación de hoy. Como sistema, plata, y consumidor.

Para fomentar la lectura y crear futuros lectores sugiero hacerlo desde la casa. Primero apague la televisión, no se deje llevar por contenidos  superficiales.  A su vez sugiero crear ambientes gratos, colocar lámparas, alfombras, cojines para que los niños lean, jueguen y escojan los libros. Los adolescentes suelen elegir títulos existenciales, ya que están en busca de una identidad, de una personalidad que los identifique, también a ellos les encanta los libros de fantasías o las sagas. Los padres pueden buscar y regalarles esos títulos. Hoy existe el libro electrónico (Kindle) que permite almacenar muchos títulos en poco espacio.

Para generar un ambiente lector es necesario que los padres lean, los niños repiten lo que ven en los adultos, si su hijo no lo ve leer, probablemente no va a entender por qué le piden a él que lo haga. Enseñe dando el ejemplo. Compre libros, apoye a las librerías nacionales, conozca los nuevos títulos que ofrecen, visite ferias de libros independientes, hay mucho material al respecto.

Incluso sería genial que las  políticas públicas desde algún ministerio, generarán mecanismos que apoyen proyectos nacionales. Por ejemplo que haya conexión entre librerías nacionales, colegios y universidades. Esto de alguna manera ya existe, más bien me refiero a un proyecto nacional, con sentido de República, con mirada a largo plazo, una editorial con mayor representatividad que ayude a crear identidad, entre otros tópicos importantes y necesarios en Chile, como la editorial Fondo de Cultura Económica de México o la Revista literaria Ñ, de Argentina.

Ojalá no pasara lo que vemos hoy en Chile, que ciertos sectores leen libros de Alfaguara con perfectas ilustraciones y diseños, sin embargo otros colegios sólo acceden a los libros que genera el ministerio de Educación. ¿Por qué un niño que nace en diferentes comunas accede a distintos textos?

Si miramos en proyección, si ambos niños recibieran los mismos libros en el futuro pueden decidir qué hacer o qué espacio en la sociedad quieren estar, pero acá determinamos todo desde la cuna, y ambos sectores crean personas totalmente diferentes, la una sirve a la otra.

Lo que escribo lo hago con conocimiento porque he trabajado en lugares donde los niños saben que en el futuro tendrán buenos trabajos y serán servidos, desde niños lo perciben, así como un niño también percibe que nace en un país clasista y que está destinado a patear piedras, como lo dijo la banda en un momento histórico perfecto para decirlo. A mí lo que me gustaría es que en Chile aunque uno nazca en Melipilla se sienta igual de chileno que el que nace en La Dehesa, eso me gustaría. Que el dinero no nos determine.

Saliendo de mi crítica social y retomando el tema, llenar de libros a los niños, obligarlos a leer y convertir esta tarea en una actividad tediosa no sirve de nada. A los niños les gusta que le cuenten cuentos, que los lleven al teatro, eso aumenta su imaginación. Si le pide a un niño que dibuje después de escuchar un cuento, lo más probable es que lo haga y dibuje imágenes que representan la historia que recién escuchó. También sirve llevar a los niños a actividades ligadas a los libros, cuentos, o pintar en torno a ellos. Estas actividades ayudan a desarrollar un vínculo con el libro.

Si un niño no quiere leer, podemos comenzar mostrándole un cómic o un libro álbum, que son libros ilustrados que mezclan contenidos e imágenes. Lo ideal es observar los gustos del niño y buscar la manera de conectarlo con la lectura, ya sea a través de historietas, de algún personaje que le llame la atención, lo importante es despertar inquietudes que lo hagan ser un investigador y busque la lectura como una forma de responder o conocer los temas que le interesan.

Me encantaría que en Chile si un niño nace en La Pintana o en Las Condes, supiera lo mismo, tuviera acceso a los mismos libros, hablara similar. El análisis entre un cuico y un flaite no está lejos de ser igual, porque ambos nacen en un medio que los condiciona para ser como son y son hasta inconscientes de cómo se adaptan frente a los estímulos que reciben desde la infancia.

Siempre en Chile tengo la sensación de bulla, ruido y show pero observo carencia de contenido. La lectura invita a eso, a transformase de alguna manera en un ciudadano crítico. Y para terminar, si le gusta leer lo que está de moda, las biografías, libros de autoayuda, hágalo, no es importante que Ud. sea un erudito, la literatura también se hace para entretener.

Tome el libro que quiera, tómese ese derecho, no haga caso a lo que diga la crítica porque ésta es sólo una referencia, pero no indica lo que realmente tiene que leer,  la idea es que Ud. haga y deshaga y sobre todo que disfrute de esta práctica que en lo personal me gusta infinitamente y la recomiendo por siempre. ¡Feliz Día del libro para todos y todas!

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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