La Roja y el desarrollo deportivo de Chile

Sin duda que las alegrías que nos entrega la actual selección chilena son excepcionales. Cientos vibramos con sus triunfos y, gane o pierda en la final, estaremos agradecidos de todo el esfuerzo y corazón que le ponen en la cancha.

Sin embargo, en este panorama también existen problemáticas que no debemos dejar de mirar, y aprovechar estas instancias para reflexionar sobre lo que estamos haciendo como país.

Tengo una visión bastante crítica del deporte en Chile y es porque me preocupa que nos pase en el fútbol lo mismo que pasó un tiempo atrás con el tenis. No podemos pasar de los mejores del mundo a “volver a la normalidad”, cuando no llegábamos a las finales como ahora. Tener el nivel normal es no tener alto rendimiento.

Una de las complejidades que necesitamos superar es que nuestros deportes se basan en trabajos personales y de pequeños grupos generacionales, quienes encuentran las oportunidades para triunfar de una forma excepcional, sin duda, pero que no dan cuenta de un trabajo sistemático a niveles de gobierno, federaciones y clubes.

¿Qué mejor prueba de lo que digo que lo que pasó en el partido con Portugal?, no había en la banca recambio para Sánchez y Vargas. Siento que cuando esta generación pase y vengan en su curva de descenso, no tendremos el recambio necesario.

Y esto no es preocupante por las copas y trofeos que, sí, siempre son una gran alegría para el país, pero representan mucho más. Y actualmente son un oasis, un punto pequeño dentro de algo mucho más grande que es el desarrollo deportivo nacional.

El problema grave está en la formación de nuestros deportistas, no porque haya una mala formación en la práctica, en los entrenamientos, sino por cómo concebimos dicha formación en su todo. No existe coherencia en los planes y programas, ni hay inversión en nuestros deportistas.

Cuando aparecen estas generaciones espontáneas que emergen gracias a su esfuerzo y saltan internacionalmente, nos olvidamos de que debe existir un trabajo detrás, que no debiera ser solo gracias a su lucha individual, sino que también gracias al apoyo del Estado y las correspondientes organizaciones deportivas.

El avance en el deporte tiene que tener una relación en el tiempo y no solo ser un trabajo específico. Tomás González ha luchado contra este paradigma desde hace años y, darlo vuelta ha sido más que complejo… Si hasta Farkas le entregó materiales para sus entrenamientos, ya que increíblemente no contaba con ellos.

Hay que mirar más allá. Es fundamental que la generación de actividad física en nuestro país sea concebida como un puente para la buena salud de la población, la obesidad infantil está en los niveles más altos a lo largo de nuestra historia y también si nos comparamos a nivel internacional. Índices que son parámetros de lo que somos como país en cuanto a actividad física.

El deporte de alto rendimiento y élite no va a alcanzar el camino que ha tomado hasta ahora, si seguimos mal desde las bases.

Para esto, al menos tres ministerios debieran trabajar juntos: Salud, Educación y Deporte. Hasta ahora, los hemos visto trabajando cada uno por su lado, mientras las federaciones se encuentran constantemente centradas en problemas con sus dirigentes más que netamente deportivos.

Siempre hay esfuerzos, pero a veces no bastan para poder llegar a una posición internacional de privilegio como nos ha acostumbrado esta generación de La Roja.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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