CUECH, CRUCH y desafino en verano de Vivaldi

¿Se quiebra el CRUCH (Consejo de rectores de 27 universidades, 18 estatales y 9 privadas)? El Grupo G-9 de las privadas (6 de ellas católicas más la de Concepción, Austral y Federico Santa María) acusa al rector de la Chile, quién preside el CUECh (rectores de las estatales) de llevar al CRUCh a un quiebre e inclinar la ayuda del Estado hacia ellas preferentemente, reclaman que las G-9 son también públicas.

Lo acusan además de la ceguera de los 60 años de convivencia. Un abogado de la U. de Chile, candidato a la presidencia de la República, sostiene que la universidad privada tiene dueño, la universidad pública no, por lo que las G-9 no podrían ser públicas.

También esto es erróneo, porque la universidad verdaderamente pública es la universidad de todos los chilenos, es decir la universidad estatal que tiene dueño, el pueblo de Chile a través de su Estado.

Las universidades verdaderamente públicas serían del Estado, aún esto es erróneo, porque las universidades del Estado no son del Estado sino que son el Estado de Chile.

En la propuesta existencial la propiedad es cualidad constituyente de (lo propio de). La universidad estatal es constituyente de Chile, pero en el sistema pseudo-neoliberal chileno, liderado por Jaime Guzmán y por los Chicago-Boys (Escuela de Economía) de la Pontificia Universidad Católica de Chile que asesoraron a Pinochet en la Constitución y leyes de educación, las universidades estatales y la educación pública debían desaparecer; es lo que todos estamos viendo con estupor.

Que no vengan los rectores de las universidades privadas a decir que ignoran que la Dictadura-cívico-militar-pseudo-neoliberal aplicó violentamente un programa para destruir toda la educación (y salud) pública y así dejarles el campo libres a ellas, campo del que han usufructuado y siguen haciéndolo, alegrándose cuando las estatales se reducen y poniéndole un dique a todas las iniciativas para que las estatales recuperen la estatalidad en toda plenitud.  

La Dictadura aplicó desde 1974 a 1990 la demolición de la educación estatal; la Concertación, la Alianza y hoy la Nueva Mayoría no solo no quisieron y no quieren neutralizar, revertir y reparar, sino que la han profundizado.

El robo al bolsillo de todos los chilenos se sigue haciendo, para regalarles ganancias, instalación y estabilidad a las empresas privadas, especialmente a las de educación ¿porqué los chilenos tenemos que pagarles a las universidades privadas, incluso transnacionales?

Se inventó la hipocresía del “estado subsidiario” para disfrazar el robo, disfraz que incluye el eufemismo “educación gratuita”, no existe la educación gratis, hay que pagar hasta la última gota de agua; es educación pagada por todos los chilenos, pero los que pagan no tiene control de esos pagos excepto sobre la estatal.

Pero, ¿cómo? los chilenos le estamos dando más dinero a las universidades privadas, con dueño, que a las estatales, y a éstas le estamos poniendo controles que hacen casi imposible su funcionamiento. A las privadas les entregamos dineros sin control.

Cuando el Estado reclama el “Estado para el Estado” y el “Privado para el Privado” se enojan. Los privados no tienen porqué recibir dinero del bolsillo de todos los chilenos, ¡terminemos con este robo de una vez!

Los Gobiernos democráticos  autorizaron más de 800 millones de dólares para instalar empresas forestales incluidas las de la Araucanía ¿Quién responde por esta monstruosidad terrorista? Porque le sacaron la madre (la tierra es la madre para el amerindio) y le chuparon la sangre (el agua de las represas), siendo el agua la sangre para los amerindios).

Los Rectores de las Universidades privadas (todas, no tan sólo las del CRUCh) saben cómo se instalaron las neo-privadas y como subsistieron ellas aprovechándose de la destrucción de las de Chile y Técnica del Estado.

La Dictadura y los Gobiernos siguientes instalaron y desarrollaron el plan de destrucción de la academia estatal para instalar o desarrollar a las privadas. 

1) Se mató a decenas de académicos.

2) Se exoneró a un cuarto de los académicos de planta; cientos de líneas de desarrollo científico, filosófico, de humanidades, de arte desaparecieron y no han sido nunca repuestas.

3) Para destruir a las universidades estatales y dejarle el camino libre a las privadas:

a) se restringió su presupuesto a menos de la mitad por ley entre el 80 y 85 y se las obligó a privatizarse, pagadas por aranceles y servicios y no por el Estado, lo que nunca ha sido revertido ni reparado.

b) Se desmembró del territorio nacional a las universidades de Chile y Técnica del Estado y todos sus haberes pasaron a universidades estatales regionales y a  universidades privadas, haberes que nunca fueron devueltos.

c) Se instalaron contralorías internas, además de la General de la República, y jurídicas, con disposiciones que han hecho engorroso y hastiador el trabajo.

c) Se obligó por ley a realizar todas las compras por un solo proveedor (¿estatal?).

d) Los reajustes fueron menores que el costo de la vida.

f) Se congelaron las plantas con lo que se liquidó la autonomía académica, administrativa y económica.           

El resultado es patético, las universidades estatales ni son estatales ni son públicas; las universidades estatales se financian, en un 70% (varían bastante según región), como cualquier universidad privada, pero con todos los controles y trabas de un servicio fiscal aumentados al cubo y con un descaro desconcertante dicen que en muchos aspectos el Estado no debe ayudarlas porque están disminuidas en relación a las privadas.

El CUECh y todo Chile debe pedir que, de una vez por todas, las Universidades del Estado de Chile sean estatales, como es cualquier organismo autónomo estatal, entiéndase Parlamento, Hospital estatal, Codelco, donde todos los salarios de los funcionarios y todo lo que necesitan para su funcionamiento sea pagado por el Estado.

¡Basta de la discriminación agresiva de tratar a la universidades del Estado en forma despreciativa en relación a cualquiera otra institución estatal! Esto no sucede en ninguna parte del mundo y en ninguna institución estatal de Chile.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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