Filosofía y Ciencias, una muerte anunciada

El Consejo Nacional de Educación, el 12 de febrero pasado, decidió según consta en el número 6  letra a que, aunque “existe consenso en que las asignaturas de Filosofía y Ciencias Naturales son necesarias y aportan significativamente al desarrollo del pensamiento crítico, lógico, y científico de los estudiantes no existe acuerdo entre los consejeros acerca de la pertinencia  de que sea  parte de la  Formación General Común para todos los y las estudiantes de los Terceros y Cuartos Medios”.

Posteriormente un comunicado del CNED, presidido por el profesor de Ciencias y Química Pedro Montt señala que “aquella parte de la propuesta que no ha sido aprobada, no se encuentra de forma alguna eliminada sino, que ha sido objeto de observaciones y estás deben ser consideradas por el MINEDUC para su eventual reingreso”.

Solo pensarlo es una aberración. Decirlo una insensatez. Consumarlo un crimen inaudito, a vista y paciencia de toda una comunidad educativa.

Los Consejeros, le ponen lápida, al derecho humano de aprender a pensar.  

¡Qué incongruencia más grande!  

Esta resolución de la inquisición moderna,  parece  un chiste cruel,  conducente a reafirmar la fatal  idea, que los procesos de enseñanza-aprendizaje, desde la pre-básica hasta la media, transitan un oscuro camino sin retorno: la mercantilización de la educación en todas sus formas y niveles posible.

Algunas voces aisladas se han escuchado, con preocupación por parte de los más afectados, los profesores y profesoras que escogieron estas carreras.

¿Donde ejercerán  en el futuro? Probablemente en la vía pública vendiendo  chicles  o súper ocho, para cumplir con el crédito que  la especulativa  banca, que les otorgó a sus padres, con el propósito de acceder a sus estudios superiores.

Muchos de estos alumnos ingresaron ilusionados a la Universidad  sacrificándose al máximo, con verdadera vocación pedagógica, gastando todo su tiempo  y recursos, con el único  fin de  obtener el anhelado título superior.

Licenciado en Filosofía, o Ciencias  Naturales  tremendo orgullo. Cartón que quedará,  enmarcado en la pared del living o en el baúl de los recuerdos, de una época pasada, masacrada por la inconsistencia educativa.

Castrar a los noveles estudiantes  que recién ingresan al sistema educacional, en cualquiera de sus etapas, merece un repudio nacional. Es probable que los señores Rectores y Decanos, estén más  preocupados, de las goteras de sus ampulosas oficinas, sin darse cuenta, del aluvión que se les avecina.

Filosofar es tarea inútil, para algunos,  no rinde, no da utilidades, es tiempo y dinero dilapidado.

Los genios que inventan estas atrocidades, no se percatan del daño que causan al país. Creando un  monumento a la estulticia, convertido en una resolución arbitraria, inconsulta e innecesaria.

Como formaremos una masa crítica si les quitamos la oportunidad de descubrirse cuando son niños y niñas. A cuestionarse asimismo, al mundo que les rodea. A sacar de su yo interior sus propias conclusiones en base a la experiencia que da la vida.

Lo que se pretende obtener como resultado, son estudiantes  autómatas sin valores ni principios éticos, menos morales, aunque, la moralidad anda por los suelos, junto a la credibilidad y la confianza en el otro, en donde las autoridades se destacan, en el mundo entero, por sus malas prácticas.

Ya no podrán saber los alumnos sobre lo que pensaba Albert Einstein, cuando le preguntaban sus estudiantes ¿Cree en Dios? su repuestas fueron siempre muy sabias. Lean a  Spinoza filósofo holandés del siglo XVII que junto a Descartes, fueron unos de los grades racionalistas del mundo, ahí encontraran las respuestas a sus legitimas inquietudes existenciales.

Cuanto  se ha trabajado en el Parlamento, con los  Congresos  Futuro, en una toma de conciencia, que las Ciencias son el futuro, el que queremos construir entre todos al servicio de la Paz.

Cuanto esfuerzo, inteligencia, perseverancia, hemos invertido para ser un país, desarrollado en el vertiginoso despertar de los procesos que las nuevas tecnologías nos deparan.

Con estas atrabiliarias decisiones, retrocedemos a la época de las cavernas, dejando a otros nuestras ventajas naturales con la que podemos, ser más humanos con capacidad de seguir pensando y creciendo, sin complejo tercermundista.

Se estimula a los estudiantes, con fines prácticos, lo que el mercado necesite, aunque estos, no sepan entender lo que leen, menos comprender lo que escriben, en otras palabras zombis del siglo XXI. Con estos acuerdos las horas de  Orientación están demás. ¡Es lo que hay! ¡Es lo que somos!

Un poema atribuido a Bertol Brech, titulado “Primero me llevaron a mi” resume lo que la Alemania nazi sufrió durante el Holocausto, algo semejante nos podría acontecer sin estas asignaturas.

Ahora pretenden eliminar la Filosofía y la Ciencia, el drama es que nadie existe para salvarnos, “de una muerte anunciada".

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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