Histórica inversión en educación parvularia

Es hora de cambiar la idea de que el primer nivel educativo ha sido relegado al final de la lista de prioridades del gobierno de la Presidenta Bachelet. Por el contrario, la creación de la Subsecretaría y la Intendencia de Educación Parvularia fue una de las primeras medidas de la Reforma para fortalecer políticas de pro equidad y de calidad en diversos factores que inciden en las oportunidades educativas.

Con esta nueva institucionalidad ha comenzado la certificación y fiscalización de jardines Infantiles públicos y privados, resguardando una calidad de base al uniformar estándares de funcionamiento. Entre las exigencias, además de la infraestructura y de personal calificado se debe contar con un proyecto educativo que incorpora objetivos de gestión curricular lo que por cierto dará mayor confianza y validación del trabajo pedagógico.

Asimismo, se ha implementado un Plan de Aumento de Cobertura, sumando 70 mil cupos para niños y niñas de 0 a 4 años, creando cerca de 800 nuevos jardines gratuitos a lo largo de todo el país, con estándares internacionales y que ha contado con una inversión pública de más de 650 mil millones de pesos. En consecuencia, se incrementan en un 25% los establecimientos públicos para la primera infancia. Tengamos presente que en este primer ciclo la mayor parte de la oferta es pública (70%).

Estamos incorporando gradualmente a las educadoras a la carrera docente; este año cerca de 6.000 profesionales recibieron un 30% promedio de incremento en sus remuneraciones. Por primera vez contarán con horas para planificar y para las recién tituladas habrá mentorías que apoyen su formación continua.

En esta misma línea de equidad, existe un plan de homologación de más de 40 mil millones de pesos para superar las asimetrías de remuneraciones y condiciones laborales de más de 20 mil funcionarias y funcionarios que se desempeñan en jardines infantiles públicos.

Por otra parte, se encuentra en etapa de aprobación dos importantes instrumentos curriculares: el Marco para la Buena Enseñanza que busca orientar las prácticas pedagógicas y constituirse en un referente para la evaluación docente, y las Bases Curriculares que definen los objetivos de aprendizajes para la primera infancia, respondiendo a los nuevos requerimientos formativos y de innovación pedagógica que se exigen para el primer nivel educativo.

Hace unas semanas se aprobó la ley de nueva educación pública donde las escuelas y jardines infantiles municipales pasarán a ser parte de una nueva estructura estatal.

Tomando en cuenta estos antecedentes que son públicos y que se han desarrollado con amplia participación, llama la atención que se insista en la falta de protagonismo de este nivel educativo.

Ciertamente queda camino por recorrer, pero debemos valorar y sentirnos orgullos de los esfuerzos y avances significantes en este sector. Aquí hay una mirada de futuro con convicciones firmes, con principios de equidad y calidad y, con voluntad de recuperar el valor de la educación pública desde la primera infancia. 

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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