Pruebas de admisión para niños de 3 años

El sistema educativo chileno en el contexto de la reforma educacional ha dado pasos decisivos hacia la inclusión, definiendo marcos legales y disposiciones normativas bajo la perspectiva de derechos. En ese camino, los jardines infantiles y colegios privados han comenzado a incorporar mecanismos que garanticen la no discriminación.

Sin embargo, aún persisten procedimientos que se distancian de los actuales paradigmas de la inclusión, como son las pruebas de admisión para la primera infancia que se aplican en algunos establecimientos privados. Estas estrategias evaluativas son ampliamente cuestionadas por especialistas de distintos campos del conocimiento y por quienes estamos encargados de diseñar políticas públicas.

Nos referimos a aquellas prácticas evaluativas para niños de 3 años, de carácter selectivo, que incorporan en sus temarios de medición, desde el dominio de contenidos, manejo del lenguaje, destrezas motoras, hasta la confianza, la autonomía y la autorregulación.

La literatura destaca en esta materia que tanto los instrumentos y procedimientos aplicados en un determinado momento, con el propósito de evaluar resultados de habilidades cognitivas y socioemocionales, no entregan información suficiente para tomar decisiones pedagógicas que, en este caso, son determinantes porque definen el ingreso o rechazo de un párvulo al establecimiento.

Por lo demás, las conclusiones que se desprenden de la observación de los comportamientos que presenta un niño de tres años para enfrentar diferentes desafíos en un contexto desconocido y por unas limitadas horas, aun cuando se enmarquen en situaciones lúdicas, no alcanzan a profundizar en los niveles de información que se requiere para formular juicios y tomar decisiones.

En una lectura concreta y directa, debemos tener presente que cuando un niño es rechazado en este proceso inicial, desencadena complejas consecuencias a nivel personal y familiar que es necesario dimensionar. Comenzar la trayectoria educativa con la sensación de sentirse presionado y excluido, solo puede generar distancias y temores hacia el aprendizaje. Por el contrario, uno de los desafíos educativos en los primeros años formativos consiste justamente en desarrollar sus potencialidades, generando estrategias para aprender con entusiasmo.

Mas allá de las validaciones que tengan los instrumentos, los métodos y las estrategias para la evaluación de los niños en la primera infancia y de las recientes exigencias de objetividad y transparencia que se han incorporado por ley en este proceso, resulta necesario reflexionar sobre las finalidades, los principios y supuestos que sostienen ese modelo de admisión.

Finalmente, una práctica selectiva por talento en los primeros años, está reflejando una comprensión hacia la infancia, una concepción de la educación y una idea de la sociedad que se busca construir. Ciertamente tenemos grandes retos con la niñez. 

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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