Suena bien, pero no creo que sea así

En esta ocasión quisiera compartir mi visión acerca un tema del cual sé muy poco (mejor dicho nada), pero me genera esa ansiedad de saber que 'no puedo ser el único que ve esto'. Opinar, todavía es gratis, así que ciudadanos/consumidores/usuarios, aprovechemos.

Educación, con letras grandes: mentado derecho de el/la  niñ@ y adolescentes según la UNICEF.

Educación, del lat. educatio, (RAE) Acción y efecto de educar; crianza; enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes; instrucción por medio de la acción docente; cortesía, urbanidad.

Todos pareciéramos estar de acuerdo en todas estas afirmaciones y definiciones, buena parte de nuestra gente aspira a tener una educación de calidad gratuita, otros menos aspiran a mantener la posibilidad de ejercer la educación como un negocio altamente rentable; una mayoría la ve como instrumento de movilidad social, y la minoría la entiende como la fábrica que le proveerá de mano de obra barata levemente calificada (insertar música de Roger Waters aquí ).

La educación también es motivo de propaganda electoral, algunos argumentando la falacia de la libertad de elegir, otros  que cambiarán un sistema a la fuerza, sin preocuparse de que en la práctica es imposible implementar cambios tan violentos en un corto plazo, si esperar una reacción igualmente violenta.

Todos los conceptos anteriores se repiten y repiten en la discusión pública, pero muy poco se habla acerca de qué, para qué y cuánto. En lo personal, hoy en día me inclino a que efectivamente la libertad de enseñanza, y la bandera de la excelencia académica están apuntando a producir a futuro una masa de adultos trabajólicos, de motivaciones circunscritas al consumo, y sin mayores herramientas para poder resolver o incluso entender la problemática psico-social a la cual se enfrenta.

Observe en qué se ha transformado la educación pre-escolar y escolar. Cada vez se adelanta más el aprendizaje a leer, incluso algunos establecimientos exigen que los niños entren a primero básico ya sabiendo a leer. Para cumplir dicho objetivo, llenamos de tareas a los infantes, y los obligamos a cumplir expectativas desarrolladas para niños mayores. ¿Le parece bien? ¿Será lo correcto?

En lo personal me parece aberrante, el cerebro de un niño necesita desarrollar otro tipos de habilidades en esa época, desde el desarrollo psicomotor, hasta habilidades sociales básicas. En lugar de aprender a jugar, le enseñamos por la buena o por las malas, a estar sentados sin levantar la cabeza, haciendo algo que no entiende mayormente para qué y que en la práctica tampoco tiene un desarrollo cognitivo o emocional para entender.

Me parece preocupante, ya que por lo que he observado a lo largo de mi carrera, saber leer antes o después es irrelevante para poder triunfar en la vida (sea cual sea la definición de triunfo), siendo más bien las habilidades blandas, la resiliencia, la creatividad, la capacidad de cooperación, y la capacidad de sentir empatía, las claves de tener éxito. Claro está, dejemos de lado distorsiones de la sociedad chilena, como tener un apellido bonito, o estudiar en un colegio de colegiatura de 6-7 dígitos.

Desde mi punto de vista, estamos condicionando nuestros hijos a ser personas trabajólicas, mínimo desarrollo emocional, e incapaces de salir del molde que se les impuso. ¿Bueno para Chile? No lo creo. Un país crece desarrollando tecnología, ciencia, arte y literatura, no produciendo bienes de baja calidad o servicios que puedan ser desarrollados en cualquier parte del mundo.

¿Se garantiza el éxito de los jóvenes en la vida laboral? De mi experiencia, tanto en la Universidad de Chile, como en el Imperial College London, definitivamente NO. Saber trabajar en equipo y cooperar, manejar la presión, aprender del fracaso y no cegarse por el éxito, son habilidades básicas en ambientes de alto rendimiento. La idea infantil que competir significa no cooperar, en la práctica se traduce en un rendimiento individual inferior e incluso fracaso prematuro.

¿Libertad de enseñanza? Sería libertad si usted tuviera una colección importante de alternativas de donde elegir, pero la oferta va desde el negro al gris oscuro. No es verdadera libertad.

¿Tenemos niños más cultos? Imposible de responder, ciertamente las pruebas estandarizadas tipo SIMCE no lo recogen. No lo creo.

En otras palabras, creo que el niño aprende siendo niño. Por otra parte creo que a futuro, los pocos niños que se salven de esta educación disociativa, tendrán una ventaja comparativa frente al resto a la hora de enfrentar cualquier desafío laboral o académico. Eso sí, creo que será un Chile bastante solitario, fome y algo violento.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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