Trump, no es un misterio lo que seguirá

En los primeros días de este mes, un sábado, se realizaron en cientos de ciudades de veintiocho Estados de USA, manifestaciones de los partidarios de Donald Trump, la “March 4 Trump”. Cientos de estadounidenses, especialmente blancos, se reunieron dando vivas al Presidente. Vestían remeras con su nombre, portaban carteles de consignas a favor de las órdenes ejecutivas que ha dictado desde que asumió.

En la Universidad de Berkely, California, también lo hicieron. Allí se encontraron con quienes, también portando consignas, se oponen al Presidente Trump.

Los trumpistas rápidamente la emprendieron a trompadas con sus adversarios. La pelea se generalizó y terminó con siete heridos y diez detenidos. Algo similar ocurrió en Saint Paul, Minnesota. En Nashville, Tennessee, la policía logró detener el enfrentamiento.

Esa forma de reaccionar de los partidarios del actual Presidente de Estados Unidos me trajo a la memoria algo ocurrido hace más de ciento cincuenta años en Manhattan, encabezado por aquellos que se hacían llamar nacionalistas y que me hacen pensar en los que votaron por Trump.

Cuando visitas la Gran Ciudad de seguro irás al antiguo Chinatown, en Manhattan,  para recorrer sus calles, visitar sus restaurantes y sacar las fotografías que te recordarán esa visita. Seguro pasarás por el Columbus Park que es vecino al City Hall y apuesto que no verás una señal irrelevante en la esquina de Baxter, que dice que allí estuvo el barrio de Five Points.

Es el lugar donde allá por 1800 se juntaban las calles Anthony, Orange y Park y eso producía que hubiera cinco esquinas, lo que le dio nombre al barrio.  Eran calles vecinas al lago Collet, donde se instalaron poco a poco una serie de fábricas de distinto tipo, ya que usaban el lago para tirar sus desechos. Pronto el lago se transformó en un depósito de inmundicias.

En 1813 las autoridades lo taparon y así desapareció. Sin tener dónde colocar sus residuos las fábricas emigraron y sólo quedaron sus destartalados edificios. Éstos fueron convertidos en viviendas y por sus muy precarias condiciones, los propietarios las destinaron a los inmigrantes que comenzaban a llegar a Nueva York.

El negocio era recibir a la mayor cantidad posible y así llegaron a tener a veces 15 personas en una habitación. Había nacido el barrio de Five Points. Sucio, lugar de hacinamiento, vivienda para los más pobres que llegaban.

Los irlandeses era el grupo más grande, para 1855 ya eran casi el 70% del barrio. Entre los fundadores estaban los alemanes que eran la segunda mayoría de inmigrantes. Había de otras nacionalidades, pero hasta después de la Guerra Civil no cambiaría su composición, cuando las colonias más numerosas fueron de italianos, judíos y chinos. En 1836 un diario describía sus “casas”  como  “…oscuras, malolientes y viejas aunque recién construidas. No tienen mesas, ni sillas, ni ningún mueble. Solo algún utensilio de cocina”.

Pero en ese tiempo se estaba gestando lo que a mediados de ese siglo seria el Partido Nacional, el de los “no sé nada” y ellos eran enemigos directos de los habitantes de Five Points.

Era un tranquilo domingo de junio en 1835 cuando comenzaba a anochecer, por razones que nunca han sido aclaradas totalmente, en la esquina de Cross y Pearl estalló una pelea entre inmigrantes que habitaban el barrio y activistas de los nacionalistas.

Se dice que estos últimos comenzaron a insultar a un irlandés que caminaba borracho destino de la casucha en la que habitaba. Frente a eso unos conocidos del embriagado caminante respondieron de igual manera. Pronto llegaron en auxilio de los agresores otros muchos miembros de su grupo y a los gritos contra los irlandeses y los católicos se sumaron a la pelea. Eso hizo que minuto a minuto se sumaran más participantes en la pelea que ya era una contienda colectiva de grandes proporciones.

The Sun, un diario de la  época, dice que antes de que llegara la noche ya había más de mil combatientes que cubrían las calles y corrían de un lugar otro recogiendo piedras, ladrillos, palos o fierros para agredirse. La noche finalmente trajo la calma, pero ya había un muerto, un médico que recibió un fuerte golpe en la cabeza.

Al día siguiente, lunes 22, un grupo de nacionalistas fueron hasta la Catedral de Saint Patrick´s apedreándola. Eso desató nuevamente la reyerta colectiva dejando ahora varios muertos y cientos de heridos. El martes continuó el enfrentamiento entre los “nativos” y los inmigrantes.  Ya nunca fue posible terminarla, si bien ese día finalizó la trifulca callejera, los enfrentamientos en Five Points no finalizarían hasta la desaparición del barrio en pleno siglo XX.

Esto se los cuento para que tengamos presente que Donald Trump y su equipo tienen un amplio campo de “cultivo” donde ir a buscar a quienes les apoyan. Hoy han cambiado a los irlandeses, alemanes o chinos por los mexicanos y los musulmanes, pero el método será siempre el mismo.

Por eso lo de Berkeley no debe extrañarnos y de que vaya en aumento tampoco. Él ha sido capaz de  “motivar” en un mismo frente a los pobres de verdad, a los postergados y a los militantes de supremacía blanca, patria aria, neo nazis o ultramontanos de cualquier tipo. No es un misterio lo que seguirá.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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