Energía y cambio climático

Un desarrollo sustentable del sector energía debe tener en consideración el cambio climático. Por esto, estamos convencidos de estar caminando en la senda correcta tras la noticia del último Consejo de Ministros para la Sustentabilidad, al aprobar una importante iniciativa como es el Plan de Adaptación a los Impactos del Cambio Climático en nuestro sector.

Esto, se suma a la aprobación  del Plan de Mitigación de Gases de Efecto Invernadero para el sector, a fines del año pasado.

Ambos fueron hitos comprometidos en la Política Energética Nacional, y vienen a plasmar el fuerte compromiso de este gobierno con esta temática.

El desafío de enfrentar el cambio climático fue uno de los objetivos que se propuso el ministerio de Energía durante su gestión en estos primeros años desde su creación. Basado en la urgencia de abordar esta problemática y el compromiso de incorporar el cambio climático en el desarrollo energético, y amparándose en  la Política Energética Nacional (PEN), esta Secretaría de Estado ha trabajado en forma decidida y rigurosa en tres ámbitos relevantes: reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, introducción de instrumentos de mercado como son los instrumentos de precio al carbono, y adaptación a los impactos del fenómeno de cambio climático.

En lo relativo a reducción de emisiones, el Ministerio elaboró el primer Plan de Mitigación de GEI del Sector Energía, documento sometido a consulta pública y que contó con amplia participación de diversos sectores en su formulación.

El Plan realiza un análisis de las medidas de la PEN establecidas para el sector de energía (entendido no sólo generación eléctrica sino quema de combustibles fósiles para transporte y para uso industrial y minero, además del consumo en edificios públicos, el comercio y los hogares) así como su impacto en reducción de emisiones al 2030, en línea con el compromiso que Chile estableció bajo el Acuerdo de París.

Con la implementación de cada medida de la PEN, el sector energía es capaz de cumplir con el compromiso de reducir en un 30% su intensidad de emisiones al 2030, y de alcanzar un 35% si se masifica el uso de electricidad en la demanda final de energía. Por ejemplo, electrificar el transporte y la calefacción en hogares, así como otros usos industriales que pueda tener la electricidad, se torna muy relevante para reducir significativamente nuestras emisiones a futuro.  También, hay un foco de atención en transporte, no sólo por fomentar la electrificación masiva de los distintos medios de transporte, sino también, por promover un cambio a modos de transporte más sustentables y bajos en emisiones.

En esta misma línea, se está trabajando con el Banco Mundial en la Alianza para la Introducción del Precio de Carbono, (PMR, por su sigla en inglés). Acá se han analizado diversos instrumentos de precio al carbono, de manera de proponer mecanismos para lograr una reducción costo-efectiva de los GEI en los distintos sectores que aportan a la economía nacional, facilitando, al mismo tiempo, la implementación del citado Plan de Mitigación.

Esto ha implicado un apoyo importante a la implementación del actual sistema de impuestos verdes que incluye el impuesto a las emisiones globales (CO2), pero además ha significado estudiar las posibilidades que permitan tener un sistema más integral de precios a las emisiones en el futuro, para también lograr una reducción efectiva de éstas.

Para hacer frente a los temas de adaptación, tanto a la variabilidad climática que afectará mayormente a la generación de energía, como a los impactos que podrían afectar a nuestra infraestructura energética, se elaboró el Plan de Adaptación al Cambio Climático del Sector Energía, el cual gira en torno a cómo el cambio climático afectará tanto la oferta como la demanda de energía, así como el transporte tanto de electricidad como de combustibles.

Se analizó, por ejemplo, la disponibilidad de agua para generación hidroeléctrica; la mayor demanda de energía para refrigeración que se derivaría del alza promedio de la temperatura y que afectará mayormente al sector residencial y a la industria; y cómo y cuánto podrían incidir los efectos del cambio climático en la radiación para generación solar y en la infraestructura hidroeléctrica.

Se trata, en conjunto, de diversas iniciativas en las que el ministerio de Energía trabaja con esmero y en colaboración con otros órganos del Estado, contando con información robusta como base y con mirada de futuro.

Una muestra de los distintos esfuerzos que está desplegando Chile para honrar, como debe, sus compromisos de gestión de cambio climático del Acuerdo del París.

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