El sainete de los inmigrantes

La situación de los inmigrantes se ha transformado en explosiva, mientras los últimos gobiernos permanecieron impávidos, como si ocurriera en otras latitudes. En la Administración Piñera se presentó en los descuentos un proyecto de ley, con el propósito de decir “me interesé en el tema”, pero el gobierno siguiente no lo tomó en cuenta.

Bachelet II, prometió un nuevo proyecto, que finalmente lo transformó en una película de suspenso, claro que de clase B. Las sucesivas postergaciones reflejaban la duda si el Ejecutivo deseaba dilatar la discusión de un tema conflictivo para el final de su mandato; carecía de claridad para diseñar una estrategia frente a un tema complejo, o ambas, tal como lo reflejó la reciente renuncia del Director de Extranjería.

En definitiva, saltó la liebre por un lugar impensado, el ministro del Interior fue interpelado por diputados de oposición justamente por el tema que no se quería ilustrar, una explicación de las continuas postergaciones al proyecto, en circunstancias que una oleada de inmigrantes se instalaba en el país como Pedro por su casa, evidenciando como muchas normas de la legalidad vigente se vulneraban cuando los indocumentados superaban en números a los legalizados.

El Ministro Fernández, tan aficionado al “arroz graneado”, miró con sorpresa que se estaba quemando el cereal y en este baile invitó a los interpelados a compartir “la resfalosa” que es una buena manera de “bajarse de los patines”.

La danza tuvo un traspié, pues fue imposible ponerse de acuerdo en “los numeritos”, como demanda un prestigioso economista de la plaza, en este caso porque el Gobierno no lo sabe (“los indocumentados”) y menos después de la comedia de la Dominga en que quedaron proscritas las referencias economicistas y donde solo importan los sentimientos de la población y sus derechos irrenunciables.

La cueca dieciochera fue a dos pies. El ministro de Hacienda guitarreando “crecimiento, crecimiento, crecimiento”, mientras su sucesor en Presidencia le respondía “educación, educación, educación”, ¡huifa, rendija!

En definitiva, la oposición quedó con “los crespos hechos”, pero logró un aspecto positivo: el Gobierno quedó calato, pues al desnudarse finalmente se pudo saber cómo enfrentaría la ola de haitianos y venezolanos que llegan continuamente y en gran cantidad.

Pero el proyecto de ley también tiene algunos componentes serios. Como es una materia compleja, en que aparece casi fuera de control, ante la tardanza de varios gobiernos para ordenar el asunto, es difícil mencionarlos en una breve crónica. A manera de síntesis planteamos.

1.- Se reconoce la inmigración como un aporte positivo para el país.

2.- Se abandona un enfoque selectivo de las personas, que fue tradicional y que buscaba atraer a europeos, por otro más neutral respecto al origen, aceptando la llegada masiva de latinoamericanos. Al mismo tiempo, carece de elementos xenófobos.

3.- Se plantea que la normativa legal actual no solo está obsoleta sino responde a un momento histórico de desconfianza al extranjero, como era 1975, cuando se promulgó.

4.- Se acepta que los inmigrantes tienen una composición heterogénea y, por lo tanto, las políticas deben dar respuestas diversas para ser exitosas. Por otra parte, este aspecto es importante ante la carencia de suficientes estudios sobre el fenómeno, de preocupación reciente en los medios estudiosos. Es penosa la carencia de información sobre la magnitud del proceso ni sus características, tales como sus perfiles y necesidades. También se requiere conocer las demandas laborales futuras del país, y los efectos de mediano y largo plazo que tendrá la llegada cada vez más masiva de extranjeros.

5.- Se considera que el problema inmediato más urgente es la entrada masiva de indocumentados al país, en que superan en número a aquellos legalizados. En este sentido, las principales vías de ingreso al país lo constituyen los que entran como “turistas” y permanecen buscando trabajo y los que atraviesan la frontera por vías irregulares, a menudo como tráfico de personas por parte de agentes mercantiles.

6.- Se plantea la necesidad de reformular el sistema de visas para ingresar al país, hoy  completamente superado.

7.- Se debe reformular el sistema institucional, definiendo el ministerio responsable, las entidades coordinadoras, aquellas operativas y las encargadas de la evaluación y el control del proceso.

8.- Se deben implementar políticas claras de inserción de los inmigrantes a la ciudadanía, aclarando las normas sobre sus derechos y deberes, así como facilitar su incorporación a la sociedad  en igualdad de condiciones que los chilenos. La acogida de los inmigrantes es esencial.

9.- Se debe enfrentar el tema de la expulsión de los extranjeros indeseables que llegan a Chile, por diferentes motivos que hacen inconveniente su permanencia en el país.

10.- La nueva legislación debe incorporar el tema de la emigración y revisar la actual normativa.

11.- El aspecto fundamental es que se discuta y se formule una política de inmigración de largo plazo que tenga aceptación general.

En concreto, de algo sirvió la interpelación.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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