Chile, el Arca de Noé y el ocaso de las obediencias

Los Amerindios vivían armónicamente con la naturaleza antes de la llegada de los conquistadores europeos. No existe para ellos el sentido o condición de propiedad de los bienes naturales, ni de la tierra, ni del agua ni de ninguna cosa.

No tienen propiedad sino se pertenecen al cosmos entre ellos a la tierra, Pachamama, Pachatayta, en quechua. La tierra es parte de su madre, el agua es su sangre, el sol el aire son las fuerzas nutricias y sostenedoras son todos estos elementos que originaron al ser humano por igual.

Todos somos iguales y hermanos frente al cosmos y por lo mismo sólo la organización comunitaria horizontal de igual a igual es la plena para una sociedad amerindia. Pero no solo los Amerindios, Celtas, indoeuropeos originarios y en general todos los que conservan algo de nomadismo tienen esta misma ideología.

Judaismo, Islamismo y Cristianismo conservan este radical sentido de pertenencia a la tierra, “polvo eres y en polvo te convertirás” dirá la Biblia, la virtud de la humildad (de humus tierra) es eso sentirse polvo, tierra.

La agricultura abrió las puertas y apetitos por la propiedad de la tierra, por su apropiación con la consiguiente expropiación de los que llegan más tarde o tienen menos poder y con ello a la guerra fratricida.

Caín el agricultor (propietario) mata a Abel el pastor (nómades en busca de pastos); también dirá “nadie puede apropiarse de la tierra indefinidamente” porque “la tierra es mía, dice Dios”, cada 50 años repartirás todo de nuevo (año jubilar). Pero ni los Judíos, ni los Cristianos ni los Musulmanes siguieron a su Dios en esto.

En Europa principalmente los Indoeuropeos (griegos, latinos, celtas, arios de India y Persia, vikingos, godos, anglosajones y germánicos en general) instalan la relación vertical de poder y dominación doquiera que vayan: la realeza, la nobleza, las castas, la estratificación social-económica y cultural. Los mismos indoeuropeos en Europa desarrollan una cultura del poder entronizada en una visión dominadora por la ciencia, la filosofía y cierta teología, originan la posición positivista-racionalista que deviene en el instrumento más destructivo de la civilización, la aplicación de la ciencia para fabricar armas de aniquilación masiva.

El resultado socioeconómico fue implacable, la aplicación del positivismo al dominio y a la posesión propietaria originó el sistema capitalista y la ideología liberal y neoliberal.

Dios había muerto y era necesario reemplazarlo por la ganancia mercantil, el lucro, la usura, la ventaja a como diera lugar. El capitalismo es una de las relaciones verticales más tiránicas que se ha creado.

Divide irreductiblemente a los seres humanos en los propietarios de los medios de producción y explotadores, dueños de las fuentes laborales y, tomado como sistema, dueños de las vidas de los trabajadores.

Como ofrecía ventajas de explotación del ser humano reemplazó a la esclavitud; los patrones, amos anteriores, ahora no cargarían con la vida de los esclavos.

La instalación del sistema capitalista en el mundo fue a sangre y fuego, la cantidad de muertos en las fábricas, minas, trabajos en condiciones miserables, la dominación de las potencias y grandes transnacionales no toma en cuenta las crisis de pobreza y miseria de millones de personas.

El  horario de trabajo fue durante centurias inhumano y aún lo es en la mayor parte del mundo. Redujo a los humanos a seres de trabajo, consumo, y transporte a las usinas. Vea la vida en Chile actualmente y dígame que no.

El capitalismo debe desaparecer porque está produciendo el mayor sufrimiento de la humanidad y no deja al ser humano desarrollarse autónomamente en sus áreas propias humanas. Si no desaparece la robótica y reemplazo de trabajadores y empresarios trae una crisis imposible de superar dentro del sistema.

Por otra parte los cataclismos revoluciones y guerras mundiales, y vivimos ya la tercera, son imposibles de enfrentar capitalistamente porque la propiedad privada es un obstáculo insalvable. Las transnacionales, especialmente las de armas y energía, complicarán la situación. Además el capitalismo instala relaciones fascistas de poder al interior de las empresas, no puede haber democracia plena con sistema capitalista.

Los españoles en Chile instalaron la triple obediencia con lo cual una aristocracia ramplona ha dominado sin contrapeso sobre un conglomerado inculto, falto de iniciativa y autonomía e inorganizable por luchas intestinas de podercillos y caudillos.

Esta triple obediencia fue la eclesiástica, de la Iglesia Católica, la Militar y la Patronal. Los líderes de estas obediencias estaban emparentados y el nepotismo y la verticalidad fue la regla.

Las tres obediencias han demostrado que están moralmente putrefactas por la perversión erótica, corrupciones éticas a todos los niveles, y porque han vendido al país a unos pocos chilenos o a las transnacionales, incluyendo los servicios básicos y los sacros dineros de la jubilación.

Es hora que se retiren de las influencias del poder, porque simplemente están asesinando o corrompiendo a Chile. Afortunadamente quedan varias comunidades con el espíritu amerindio.

Debemos a la brevedad conceder autonomía a todas las comunidades indígenas o no indígenas para que desarrollen comunidades autosuficientes en energía, alimentación y provisión de agua, educación, salud, previsión y servicios básicos.

Estas comunidades autónomas son las únicas que pueden salvar al país, cual Arca de Noé, ante los cataclismos climáticos, geológicos, bélicos mundiales y constituir comunidades igualitarias, fraternas, solidarias y autónomamente libres. Todo el país debe organizarse en esta forma cooperativa, la única que lo puede salvar o darle más resiliencia.

Se cree que el crecimiento es la salvación. El crecimiento, insistiré, es el mayor factor de desigualdad porque aumenta la desigualdad del régimen desigual, los que más aprovechan el crecimiento son los poderosos y propietarios.

Si una persona gana $100.000 y otra $1.000.000 hay una diferencia de $900.000. Al crecer al doble las cifras son $200.000, $2.000.000 y $1.800.000 respectivamente.

La desigualdad también se duplicó, y para los aficionados a índices, que no miden la desigualdad absoluta, como el de Gini, este coeficiente permanece igual.

Lo importante es como han venido a darse cuenta recién los políticos es el desarrollo y no el crecimiento, el desarrollo sano muchas veces requiere de detener el crecimiento o disminuirlo para replantear las relaciones sociales.

El huevo de gallina recién fecundado tiene clara, yema y cáscara, en 21 días sale un pollo con todos sus órganos y el crecimiento es cero, la cáscara ha quedado igual, deberían aprender de los procesos orgánicos. 

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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