El Frente Amplio y sus cuentas alegres

En la pasada primera vuelta presidencial los grandes ganadores fueron el Frente Amplio que obtuvo con Beatriz Sánchez un inesperado 20,27% de los votos.

Este triunfo ha dado para todo tipo de comentarios y especulaciones en medio del fragor electoral, sin embargo, parece necesario hacer un análisis más de fondo.

Sin duda alguna que ese voto que representa a 1 de cada 5 electores, nos está entregando señales importantes que hay que analizar detenidamente, pero sin apasionamiento.

Para algunos significa que el electorado ha optado por los postulados y el programa que representa el Frente Amplio por lo que sus reivindicaciones deben estar en la mesa del futuro gobierno. ¿Es tan así? 

En mi opinión el estadio electoral se dio en un momento en que la política tradicional y los políticos que la representan estaban en la UCI.

Los escándalos de colusión, de cohecho y de reiteradas y probadas mentiras dejaba en muy mal pie a todos quienes representan a la antigua política, además evidencian muy poco o casi nulo interés por renovar a los actores, prueba de ellos es la gran repetición de caras en los partidos tradicionales y el hecho que aún no aprueben la ley que regula la permanencia en el poder de todas las autoridades electas.

En medio de esta debilitada realidad política, los candidatos se enfrentan a esta primera vuelta.

Piñera con un largo historial de poca transparencia, negociados y conductas al borde de la ética, Guillier un senador en ejercicio, con poco brillo en su cargo, representando a un sector que no fue capaz de levantar una primera vuelta y que se asociaban a los mismos de la bendita retroexcavadora. Además, presentaba una visión muy controvertida y poco clara al sacarse de combate a Ricardo Lagos de la competencia.

MEO, muy pero muy cuestionado tratando de negar o justificar los 362 millones de pesos aportados irregularmente por SQM a su campaña anterior, el uso de un jet privado financiado por la constructora brasileña OAS y sus problemas en la rendición de platas de la campaña 2013.

En este espacio electoral aparece Beatriz Sánchez como una persona nueva en la política, sin un pasado que la incrimine y con un nuevo discurso, acompañada por gente joven y nueva en la política. Era el símbolo más claro y directo de la renovación de la política nacional, tomando las banderas de movimientos con alguna trayectoria como el de No más AFP y el del fin al CAE. Como ellos nos preveían que podrían llegar a la segunda vuelta, podían asumirlas sin la preocupación de su factibilidad real.

La duda que naturalmente surge es ¿cuál es el mensaje del electorado?

¿Qué hay que cambiar y renovar la política con nuevas caras?

¿Qué están comprando un programa de gobierno? ¿Ambas cosas?

Mi hipótesis, es que hay un grupo duro marcado por los militantes jóvenes que adhieren al programa y a las personas que lo representan. Pero al igual que en los otros sectores hay una gran parte de ese 20% que no necesariamente adhieren al programa, sino a parte o más a la idea de renovar la política con nuevas caras.

Si vemos lo que pasó en las elecciones parlamentarias, queda en claro que los electores prefirieron caras nuevas y preferentemente jóvenes como Boric y Jackson. Muchos repetidos y algunos dinosaurios quedaron en el camino. A mi parecer, aquí está la principal respuesta electoral a las dudas anteriores y no necesariamente que este importante sector de la población haya necesariamente comprado todo su programa político.

Otra evidencia de ello, es que en el último tiempo ha existido un sector que vota por quienes están fuera del cuestionado duopolio. Eso fue lo que pasó ya el 2009 con Marcos Enríquez Ominami que obtuvo un porcentaje muy parecido al del Frente amplio, 20,14% y que bajó el 2013 al 11% y en la pasada elección llegó sólo al 5,71%.

En ningún caso queremos negar o menospreciar la importancia que el Frente Amplio tiene hoy. Sin embargo, su futuro está muy condicionado a superar la soberbia juvenil que los invade y que sean capaces de mantenerse cohesionados, a pesar de las naturales diferencias entre los movimientos que lo conforman, alguno de los cuales se deberán confrontar en el propio parlamento.

En las próximas elecciones ya no serán una novedad para la política nacional y allí quizás se podrá constatar mejor el verdadero peso político que tienen.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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