Mi 5 de octubre

Han transcurrido 29 años de esa fecha memorable. He recibido por doquier y desde muy temprano, videos conmemorativos y, por cierto el arcoíris con la palabra NO.

Mi 5 de octubre empezó para mí mucho antes. Cuando  integré un grupo de abogados por el No, primero, y después, cuando, junto a jóvenes estudiantes de derecho de la UC, Javier Couso y Tomás Vial, nos pusimos a la tarea de ganar para el NO la comuna de la Pintana  mediante la formación de apoderados de mesa.

Con ese propósito fuimos a la Población El Castillo sábado tras sábado. En medio de la tarde y de la noche invernal, en medio de cortes de luz, en medio del recelo y el miedo de pobladores que, a pesar de los pesares, querían participar. Los cortes intempestivos de la corriente eléctrica nos tentaban al desaliento. Pero así fuimos generando valor y equipo.

Al cabo de dos meses ya teníamos apoderados preparados en la Pintana. El éxito me animó un poco más y, advertido que los Colegios Electorales tenían entre los integrantes a los Notarios, me apersoné donde uno, que había sido compañero de curso en el Instituto Nacional. Ha de haber sido en el mes anterior al 5 de octubre. Este Notario me dijo.

-Alberto entre los alcaldes y los notarios están designando a los jefes de locales, que van a ser claves. Y ustedes en el Sector sur no tienen a nadie. Diles que propongan nombres.

Llevé la idea al Comando de mi equipo el Carmen 8- en esa época allí funcionaba la DC- pero nadie me dio bola. Algunos  me dijeron que no me metiera en líos, que podía ser una trampa. No hice caso.

Formé un equipo de abogados aguerridos que tuvieran cojones para ser jefes de local, léase autoridad, en la zona Sur. Entre  ellos recuerdo a mi colega y amigo, jefe de los 24, don Manuel Sanhueza. Mi Notario hizo el resto. Así fue como connotados opositores ejercieron de jefes de Recintos el 5 de Octubre en esa Zona. Algunos se asustaron un poco cuando el día previo el Jefe de la Plaza los juntó y habló de  la evacuación un hipotético caso de que el “enemigo” los atacara.

- Yo soy “el enemigo” Alberto, tengo julepe, me dijo uno por teléfono.

- Yo también, le contesté. Hay que apretar el culito no más.

Después de un  admonitorio apagón general en Santiago, amaneció el 5 de Octubre. A las 5 de la mañana me despedí de mi mujer y dejé a los cabros durmiento. Pasé a buscar a Tomás Vial en auto. Cobijamos el vehículo en la Pintana en una casa amiga. Yo tenía un celular, casi de palo, con el cual contactaba durante la jornada  a los jefes de local designados.

Mientras tanto Tomás y yo iríamos de apoderados generales a las escuelas más conflictivas. En la mía me encontré con una multitud agolpada en la puerta. Quise entrar, pero el Jefe de local-alcalde de Pirque y hermano de un camarada DC-, me lo impidió. “Tengo mucho que hacer”, me dijo, cuando le exhibí mi credencial como apoderado general del NO.”Exijo que me dejé entrar” grité. De miedo, pero grité. El hombre, que en verdad no quería líos, me dejó entrar.

A poco me di cuenta que por el Sí había tres apoderados -RN, UDI y Avanzada Nacional- mientras le ley permitía un apoderado general por opción. Le reclamé al señor Hunneus, que así se llamaba el jefe. No me dio bola, “son detalles”, me contestó . De pronto apareció una camarada, que resultó ser la cuñada del jefe de local. Le conté de los apoderados. La amiga, de armas tomar, alzando la voz increpó a su cuñado. Este, en silencio me llamó aparte y me dijo.

- Alberto, haré lo que tu digas, pero hazme un favor, sácame a esta mujer de encima.

Le creí, le pedí a mi amiga que se fuera, que estaba todo controlado. Ella  partió. Junto a los apoderados de RN y de Avanzada Nacional.

El recuento de votos, hacia el anochecer fue el espectáculo más emocionante. La gente aplaudía cada No, el que cantaba los votos decía fuerte Noooo. Después el jolgorio.

“Ganamos en la mesa momia”, gritaban las mujeres de alegría, aludiendo a las mesas de funcionarios municipales.

El regreso junto a Tomás. En silencio. Diez de la noche. Avenida Gabriela, Departamental, Santa Rosa. Ni un alma en las calles. Disciplinada, la gente había sabido obedecer el mandato de votar en silencio, irse a sus casas y no dejarse provocar.

Por radio, la voz de  Sergio Molina, del Comité  de Elecciones Libres, sonando fuerte y claro. “De acuerdo a nuestros computos el No tiene un 53% y la cifra es irremontable”.

Vitacura. Un grupo pequeño de celebrantes. Primeros bocinazos.

Llego a mi casa muy cansado. Mi madre me abraza, “ganamos niño, ganamos”. Mi mujer me abraza también. Algunos de mis hijos despiertos gritaban de alegría.

Después el torbellino, Jarpa , reconoce el triunfo. El silencio  del Gobierno. El  General Matthei diciendo mas tarde: “entiendo que ganó el NO”. Como a la 1, AM el  demudado Cardemil da por ganador al NO. Mi  tina caliente después de eso.

Un momento feliz.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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