No es slogan, aborto en tres causales

Hoy, en una sociedad que ha avanzado notablemente no sólo en temas de ciencia y tecnología, sino que también en materia de conocimiento y humanismo, parece infundada cualquier diferencia entre hombres y mujeres.

Pero sigue siendo necesario y justo llevar una agenda política que corrija la desigualdad de derechos de las personas, y ello va más allá de lo que han buscado encasillar como “ideología de género”,  en una lógica que descontextualiza este objetivo.

Pero la despenalización de la interrupción del embarazo bajo las tres causales que hemos discutido latamente en el Congreso Nacional por iniciativa del Ejecutivo, no se aboca a resguardar el derecho a la mujer de elegir abortar. Por ello insisto, este texto no apunta ni tiene que ver con la valoración que nuestra sociedad hace del aborto. Eso no está en discusión, sin embargo,  parece haberse centrado en aquello.

Debemos tener en cuenta que lo que estamos legislando no es más que una respuesta al imperativo de dar acceso equitativo a muchas mujeres que día a día  se enfrentan a hechos tan delicados como estas tres causales. Entonces podemos hablar también de un asunto de salud pública e igualdad, que bajo estas tres circunstancias especiales se transforman en un asunto social.

Es en tal sentido que el Gobierno envió  un proyecto que ha sido trabajado por todos los sectores y que para las circunstancias descritas es razonable. Ello  porque recoge las visiones no sólo de los sectores con representación en el parlamento, sino de la sociedad civil y las distintas iglesias. Y es que cuando se trata de realidades tan dramáticas como las consideradas, no podemos cerrar la decisión a un tema netamente valórico, moral o de salud pública y derecho femenino. Esto es sin poner etiquetas, sin marketing, sin una bandera. Es transversal.

Pero esa altura de miras que debemos tener es la que estuvo ausente durante el debate que vimos en ambas cámaras dando paso, en algunos casos, a un argumento que caricaturizaron las situaciones de excepción. Lamentable.  

Bajo el alero de convicción moral - que merece todo el respeto y consideración - se esgrimieron razones que rayaron en lo inconcebible, como referirse al autor de la violación como el progenitor y padre de la creatura. Estamos hablando de un hecho violento y no de amor, y este argumento no sólo agrede a las mujeres y en algunos casos, niñas que han sufrido aquella situación, sino que a toda nuestra sociedad en su conjunto.

¡Cuánto daño hacen estas razones a un país que no necesita leyes que laceren  su bienestar! Nadie debe ser obligado a lo impensable, ser objeto de violación y además, convertirse en delincuente, todo en medio de un drama tan agraviante, que en su mayoría afecta a las familias más vulnerables que no tienen alternativa.

El PDC  está en contra del aborto libre y en eso no ha habido un cambio de postura. Sí algunos en conciencia hemos concurrido con nuestros votos y apoyo político en estas tres causales de excepción, puesto que simplemente no se puede obligar a nadie a enfrentar tales circunstancias como hasta ahora lo estipula la ley.

Quisiéramos que la discusión y camino que seguirá el texto no se enmarque en sentidos dictatoriales que ofenden. Y que los argumentos consideren además del convencimiento personal,  jurídico o moral, la señal que estamos dando al país. Como sociedad, debemos abordar este tema desde su real perspectiva, en  conjunto, sin miramientos políticos  y con la sensatez que requiere el asunto y sobre todo,  sin slogan de ningún tipo. 

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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