Stepehn Hawking y el capital humano

Hace algunos días el mundo lloró la partida del popular científico Stephen Hawking. Él no solo destacó en su área de investigación sino también como divulgador, llegando a convertirse en una figura de la cultura pop.

Como se sabe, padeció una enfermedad degenerativa (esclerosis lateral amiotrófica, ELA) y pudo sobrevivir mucho más allá de lo esperado gracias, en parte, al Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, el organismo público de dicho país. Además se educó en el sistema público británico.

¿Podríamos haber tenido nosotros los chilenos, hoy en el siglo XXI, un Stephen Hawking? Probablemente sí. Si hubiera nacido en una ciudad grande y perteneciente a una familia con un mínimo de recursos para pagar una educación decente y los muy costosos cuidados médicos. De lo contrario habría dependido en gran medida de la caridad (completadas) y la suerte (que Leonardo Farkas se enterara de su historia) para convertirse en un científico de primera línea.

Nuestras élites se niegan a cambiar el foco en educación y salud pues no se ven interesadas en el capital humano del país sino en tener ganancias en el corto plazo y nada más. 

A ellas le sirve más una persona que pague (o se endeude) que una que desarrolle todo su potencial, aunque esto en el largo plazo las beneficie, ya sea a través de innovación tecnológica, liderazgo o avances científicos. El dinero ahora, y para ellas.

Salud de primer nivel para toda la población y educación gratuita entregan a cualquier país un sinfín de posibilidades y oportunidades.

Gracias a la educación pública y sin costo tuvimos dos premios Nobel, ambos de origen humilde, ambos de pueblos pequeños de provincia. En el Chile de hoy esto sería impensado y Lucila y Neftalí se seguirían llamando Lucila y Neftalí y quizá tendrían varios likes al escribir sus pensamientos en Facebook o algún blog, pero poco más que eso.

Mientras las cúpulas tienen convencido a gran parte de los chilenos que estudiar gratis es malo, pasa el tiempo y seguimos perdiendo talentos. Y más que eso, estas élites le siguen amargando la vida a estas personas con capacidades sobresalientes, en el área que sea.

Y estos grupos no han manifestado ningún interés en que la situación cambie, pues como dijimos más arriba, quieren el dinero ahora y el mañana y el otro no existen.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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