Violencia "puertas afuera": El maltrato en el pololeo, la urgencia de legislar

Hoy se cumple un año de la trágica muerte de la joven Antonia Garros, de 23 años, quien para los partes policiales se suicidó lanzándose desde el departamento de su pareja, en el piso 13 de un edificio en Concepción.

Ella ya lo había denunciado por violencia en diciembre de 2016, pero en ese entonces -como ahora- la Ley de Violencia Intrafamiliar no contemplaba pololeos, ni relaciones informales. Por otra parte, el Código Penal acredita el femicidio y el femicidio frustrado sólo cuando es perpetrado por cónyuges, ex cónyuges, convivientes o ex convivientes.

Deja fuera entonces casos como el de Antonia y muchas mujeres, sobre todo jóvenes, expuestas a violencia de género que el sistema judicial no es capaz de identificar ni sancionar. Frente a esta realidad, el 25 de noviembre de 2016 la Presidenta Bachelet envió el proyecto de ley "Por una vida libre de violencia", que contempla esta realidad, pero aún falta su tramitación en el Congreso.

En un año particularmente importante para las mujeres en Chile como lo fue 2017, en que la violencia de género irrumpió en la agenda pública y que se desarrollaron movilizaciones con la consigna "ni una menos", Consuelo Hermosilla -madre de Antonia- transformó su dolor en fuerza y creó una fundación y se dedica a convencer a los parlamentarios para aprobar la "Ley Antonia", que, además de decretar el 7 de febrero como Día Nacional contra la Violencia en el Pololeo, tipifica el homicidio por inducción al suicidio e incorpora la figura legal de la pareja como sujeto que puede ejercer violencia de género. Lamentablemente, sólo se logró establecer legalmente la efeméride.

Pero Consuelo, en paralelo, también se abocó a contar su experiencia en liceos y universidades, con el convencimiento de poder provocar el punto de inflexión que muchas jóvenes y muchos padres necesitan para pedir ayuda y erradicar la violencia de sus vidas.

Así fue como la conocimos e iniciamos un trabajo conjunto entre Prodemu y la Fundación Antonia, realizando charlas en liceos de las regiones del Biobío y Metropolitana, en el marco de los talleres que nuestra institución realiza de manera permanente en establecimientos educacionales, como parte de su programa de Promoción y Desarrollo, implementado en nuestras 54 oficinas provinciales a lo largo del país.

Ambas fundaciones enfrentamos la violencia entendiendo que no basta sólo con tipificar delitos o endurecer las penas si no hay un sólido trabajo de educación, concientización y prevención. Por ello es tan importante trabajar con los y las jóvenes, los hombres y mujeres que pueden estar expuestos a situaciones de acoso y violencia, como con todos los involucrados en la problemática para avanzar en la erradicación de estas prácticas.

La Tercera Encuesta Nacional de Violencia Intrafamiliar Contra la Mujer y Delitos Sexuales, presentada en enero por el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, consigna que el 38% de las mujeres del país (entre 15 y 65 años) señala haber sufrido algún tipo de violencia en algún momento de su vida; el 36% sufrió alguna vez violencia psicológica, el 16% violencia física y el 7% violencia sexual.

La misma encuesta evidencia la falta de apoyo que reciben las mujeres a la hora de enfrentar la violencia: por ejemplo, 46,8% de las mujeres que vivieron violencia física, 41,8% de las que vivieron violencia sexual y 48,9% de las que vivieron violencia psicológica no cree que sirva denunciar o ya denunció previamente y no pasó nada.

Por otra parte, según el estudio "Percepciones sobre La Violencia en el Pololeo", presentado hace un año por el Instituto Nacional de la Juventud, el 51% de los jóvenes entre 15 y 29 años dice conocer a alguna víctima de violencia en el pololeo dentro de su entorno de conocidos, amigos y familia.

De ese porcentaje, el 88% de los entrevistados dijo saber de alguna situación de violencia, ya sea haber escuchado o visto insultos. Mientras que el 54% de los testigos de violencia dijo saber de golpes en su entorno cercano. Asimismo, un 49% de los encuestados opina que "la principal causa de violencia dentro del pololeo, entre la gente de su misma edad, son los celos y en menor medida el machismo existente en la sociedad chilena".
Tenemos un gran problema como sociedad si, pudiendo reconocer que existe violencia, no tenemos aún clara conciencia de su origen. Esto lleva a que se sigan normalizando e invisibilizando conductas que en el cotidiano abren el camino para que ocurran casos como el de Antonia y tantas otras.

Este 7 de febrero, a menos de un mes para que asuma el nuevo Gobierno, se conmemorará el Primer Día contra la Violencia en el Pololeo y la memoria de Antonia nos obliga a no descansar en este camino sin retorno de movilización e incidencia, que ha logrado despertar las conciencia de gran parte de nuestra sociedad y empujado significativos cambios para las mujeres.

Será también nuestra responsabilidad como ciudadanos y ciudadanas permanecer en alerta y no dejar de manifestar, educar, denunciar y exigir todas las modificaciones que nuestro sistema legal necesite para que la violencia deje de ser una constante y permanente amenaza para las mujeres, tanto puertas adentro, como puertas afuera. El proyecto de ley que está en el Parlamento permitirá enfrentar la violencia de género en todas sus dimensiones. Por eso urge su discusión y aprobación.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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