Yo voto Guillier

Existen numerosas razones, que podrían explicar por qué en esta  elección se debiera elegir la opción de Alejandro Guillier para la Presidencia de la República.

Razones de orden ético como son el informe de la Contraloría de haber borrado administrativamente las listas de espera de enfermos para cumplir con la meta o no tener el menor empacho en invertir recursos personales a nombre los nietos para  eludir impuestos o estar negociando y adquiriendo empresas pesqueras peruanas al mismo momento que Chile enfrenta un diferendo marítimo con ese país, en fin  la lista es larga.

Pero quiero detenerme en razones que como economista  me llevan a elegir la alternativa Guillier.

La primera de ellas es que sólo él garantiza la consolidación del  programa de reformas implementado por el actual gobierno, se podrán ajustar, corregir para mejorar su rendimiento y en algunos casos profundizar.

El país no se puede dar el lujo en dar una vuelta atrás en la gratuidad , en la implementación de  un modelo educacional inclusivo, no es posible esperar más para provocar una descentralización que permita acercar las decisiones a la comunidad regional y dotar de mayores funciones a los gobiernos regionales además de la muy importante medida de elección universal de la máxima autoridad de la región, como lo ha indicado el Banco Mundial es positivo para Chile y cumple un objetivo fundamental quien más gana más paga en impuestos; quedan situaciones por corregir, simplificar o enmendar pero la base de la reforma debe mantenerse.

La segunda razón tiene que ver con el convencimiento que los recursos fiscales serán mejor utilizados y más dirigidos hacia los grupos más vulnerables de la sociedad en la cual se incluye un sector al menos de la clase media.

No es posible que vuelva a repetirse el despilfarro de recursos que significó el traspaso de recursos hacia clínicas privadas al cancelar su atención a precio de privado y no al valor público. Que nuestros enfermos  vayan a para a manos de clínicas privadas y que entre las más beneficiadas esté la clínica en que tiene intereses el ministro de Salud de la época indigna nuestras conciencias.

Una tercera razón es la preocupación ya señalada por el candidato Guillier a privilegiar el desarrollo inclusivo  con enfoque territorial que debe llevar a minimizar y cerrar las brechas en  necesidades básicas que se expresan en satisfacción de necesidades básicas como disponibilidad de agua potable, alcantarillado, cobertura digital, habitabilidad rural acceso a educación en el sector rural empleabilidad femenina y juvenil, todos temas que se atacarán con un Fondo de Convergencia y con una política para zonas rezagadas.

Una cuarta razón tiene que ver con una reforma necesaria, realista y ya a estas alturas insoslayable de nuestro sistema de pensiones que no ha sido capaz de entregar una seguridad social mínima al menos para gran parte de la población.

El asunto no sólo es como aumentamos el aporte del Estado, sino que principalmente como reformulamos y ampliamos las posibilidades de las personas para elegir entre opciones alternativas o complementarias.  No nos parece creíble y viable sólo la reasignación de recursos para mejorar el pilar solidario, nos parece indispensable modificar  y ampliar las posibilidades que ofrecen distintos sistemas.

Una quinta razón tiene que ver  con la certeza que nuestra economía debe enfrentar sus dificultades de crecimiento, no sólo por la vía del aumento del precio del cobre, que no dominamos, sino que también con políticas consensuadas respecto a cómo hacemos  para mejorar la productividad de factores especialmente el recurso humano, para lo cual un gobierno con sensibilidad hacia el mundo del trabajo y convicción del aporte del capital y del mundo privado tiene más posibilidades de éxito que un gobierno de derechas.

Una sexta razón es que esperamos que de una vez por todas se asuma que el gran obstáculo que impide la consolidación de empresas de tamaño medio y menor es la excesiva concentración de la producción de bienes y servicios en cada sector en manos de tres o cuatro empresas.

Esto hace que miles de pequeños y medianos empresarios son capturados por estas grandes empresas que fijan todo tipo de condiciones adversas a las pequeñas y que además en la práctica no tienen restricciones para integrarse  constituyendo grandes conglomerados que se auto sustentan entre si.

Una última razón tiene que  ver con el legado  de nuestros fundadores demócratas cristianos.

Nosotros somos tributarios de Eduardo Frei Montalva y su Gobierno, somos herederos de aquellos que le cambiaron la cara al campo chileno con el proceso de Reforma Agraria y la Ley de Sindicalización Campesina, nunca más campesinos sumisos por el miedo y la miseria.

Somos herederos de La Promoción Popular y la Ley de Juntas de Vecinos, que organizó al pueblo chileno para que a través de esa organización pudiera hacer valer sus derechos en paz y con dignidad.

Somos herederos de la Chilenización del cobre la principal de nuestras riquezas naturales que inició un camino de soberanía nacional y reconocimiento en el concierto por el cual Chile fue más respetado admirado en el mundo entero.

Ese camino hoy lo queremos seguir recorriendo al lado de quienes mejor representan los intereses y deseos que alumbraron a nuestros fundadores y ése no es otro que Alejandro Guillier.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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