¿Evitar la gordura o sacar el estómago?

El mensaje escuchado estos últimos días respecto de la obesidad suena así: “Coma no más, siga comiendo lo que quiera, acostado mirando tele con un paquete de papas fritas, un rico pastel y una cervecita...vea los deportes por la pantalla chica… total, después se opera el estómago y baja al tiro de peso, además hasta le sacan lo que le sobra de güata, toda la grasa de más, ¡y lo pagará el AUGE!”.

Una vez escuché decir a un cirujano dedicado a la cirugía bariátrica, "nosotros podemos cerrar el estómago, pero no la boca". Y esto es muy cierto, ya que la obesidad mórbida no es una enfermedad que se mejora corcheteando los estómagos, cortando el fondo gástrico o simplemente sacando el estómago del tubo digestivo, se trata de una enfermedad con base psiquiátrica, donde la comida es una adicción.

Todos los protocolos serios de tratamiento de esta enfermedad consideran -antes de decidir la cirugía - la evaluación del caso por un comité médico integrado por psiquiatras, nutriólogos, cirujanos, entre otros que evalúan al paciente integralmente y no sólo desde el indicador de índice de masa corporal que confronta su peso con la talla. Y es que no sólo es la génesis de la gordura sino lo que viene luego de la cirugía que implica la adquisición de hábitos distintos a los previos y una conducta responsable que evite el efecto rebote.

La enfermedad de obesidad es una patología grave que involucra riesgos mayores y a su vez la cirugía es una alternativa terapéutica muy compleja que implica la mutilación del aparato digestivo con posibilidad de complicaciones ampliamente descritas.

El documento de consentimiento informado que debe firmar un paciente antes de operarse dice:

Aseguro que entendí claramente que el tratamiento quirúrgico de la obesidad es un procedimiento quirúrgico de magnitud y como tal implica la existencia de riesgos de vida y la posibilidad de varias complicaciones inmediatas, de mediano y largo plazo; además entiendo los riesgos inherentes a cualquier procedimiento quirúrgico, incluidos el referido al acto anestésico y las complicaciones de la cirugía de la obesidad que incluyen las infecciones en el pos operatorio de la herida, del pulmón, urinario e intraabdominal, trombosis venosa, embolia pulmonar, filtración de suturas y perforaciones del tubo digestivo, lesión esplénica, que puede implicar la necesidad de extracción del bazo, hemorragias, hemotransfusión eventual si se necesita, dilatación gástrica, obstrucción intestinal, náuseas y vómitos, dehiscencia de herida operatoria, hipertrofia de la cicatriz, hernia incisional, anemias por deficiencia de hierro, vitamina B12 o ácido fólico, desmineralización ósea, caída de pelo, empeoramiento de enfermedades reumáticas, úlcera péptica, además de deficiencias minerales, proteicas y vitamínicas.

Estoy consciente que este tipo de procedimiento puede imponer limitaciones a la ingestión de algunos alimentos, puede causar reducción del apetito y además podría interferir en la absorción de ciertas medicinas.

También estoy informado que la pérdida de peso, así como la prevención de alguna de las complicaciones nutricionales, depende de mi participación efectiva en el sentido de seguir las dietas convenientes, de practicar las actividades físicas regularmente y de hacer uso continuo de vitaminas y complementos que me sean indicados, además de los controles periódicos posteriores a la cirugía.

Entiendo y acepto también, que ante las eventuales complicaciones y dependiendo de su naturaleza, una o más reoperaciones pueden ser necesarias, como también los gastos adicionales que podrían implicar.

Dependiendo de las decisiones del intraoperatorio, puede haber necesidad de realizar una gastrostomía o el colocar drenajes en la cavidad peritoneal, así como de convertir la cirugía video laparoscópica, cuando sea el caso, en una cirugía convencional abierta”.

Siempre será recomendable desde la perspectiva de salud pública tomar el camino difícil, vale decir comer en forma equilibrada y según las necesidades calóricas, hacer ejercicio regular y no saciarse con el placer de comer. Este es el mejor camino y el más sustentable en el tiempo.

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Edición
Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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