Más allá del hit: los desafíos de la música urbana chilena

Publicado:
| Periodista Digital: Catherinne Castro Carrera

Aunque el género domina escenarios, plataformas y rankings, artistas y académicos advierten que su consolidación convive con precariedad económica, centralismo y la presión constante de un mercado digital que exige renovación permanente.

Más allá del hit: los desafíos de la música urbana chilena
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El recorrido del género refleja una transformación profunda en las formas de producción y consumo musical.

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La música urbana en Chile ha pasado de ser un fenómeno periférico a dominar los escenarios más importantes del país. Sin embargo, detrás de sus millones de reproducciones conviven desafíos económicos, la presión del algoritmo y una búsqueda constante por no agotar el estilo.

Durante la última década, la música urbana en Chile ha vivido un proceso de consolidación que le permitió no solo ocupar espacios propios, sino también instalarse en escenarios tradicionalmente reservados para otros géneros.

Exponentes como Kidd Voodoo, Akriila, Princesa Alba, Cris MJ y Pablo Chill-E han contribuido a consolidar el circuito nacional y abrir espacio a nuevas propuestas. Sin embargo, la escena aún enfrenta tensiones propias de una industria acelerada y altamente digitalizada.

¿Qué es la música urbana?

Para entender el presente, es necesario revisar la raíz del término. El doctor en antropología social y coordinador del proyecto de investigación "((((T))))rap y Tecnologías", Sebastián Muñoz, explica que el concepto de "música urbana" se originó en Estados Unidos en los años 70 para agrupar las expresiones vinculadas con la llamada "música negra".

Posteriormente, en los 90, el término comenzó a asociarse principalmente al hip-hop.Mientras que en Puerto Rico el término fue adoptado para referirse al reggaetón, en nuestro país el fenómeno adquirió un carácter único y generacional.

"En Chile se empezó a asociar más a las nuevas generaciones, que nacieron los últimos años de los 90 o principios de los 2000, que empezaron a acercarse más al trap, al reggaetón y después a otros géneros que se empezaron a sumar al concepto de música urbana.Y ahí uno puede entender que el concepto de música urbana en Chile es muy específico", señala el investigador.

Las barreras de la escena

Para la académica Ana María Díaz-Pinto, licenciada en Música de la Pontificia Universidad Católica de Chile y máster por la Universidad de California, la escena urbana chilena logró llenar un vacío de identidad

"Se consume mucha música chilena, y en las fiestas se pone mucho. Ahora hay mucho repertorio para poner", y eso demuestra que existía una demanda por referentes nacionales, afirma.

Sin embargo, esto no elimina las barreras que los artistas emergentes deben enfrentar. Díaz-Pinto identifica tres nudos críticos:

  • La barrera económica: Muchos artistas trabajan durante años con remuneraciones insuficientes, lo que los obliga a desempeñarse en otros rubros para sostener sus proyectos.
  • La brecha geográfica: Si bien en regiones existen espacios, estos no cuentan con la misma visibilidad que los de la capital.
  • El "doble filo" de las redes sociales: Aquellos artistas que pertenecen a disidencias sexo-genéricas o impulsan propuestas alternativas enfrentan mayores tensiones para posicionarse.

El algoritmo y la autogestión

Para los artistas actuales, la promoción ya no depende solo del talento, sino de su capacidad de mantener una presencia digital constante.

El cantante y compositor Paco Miranda, que se prepara para lanzar su tercer álbum, "Metástasis", apunta a la corta vida útil de los estrenos actuales: "Ahora es como 'lanza tu disco, tienes un mes para promocionarlo y se acabó, queremos lo siguiente'.Eso nos afecta, nos guste o no, porque las reglas del juego son muy duras y poco orgánicas, no hay bolsillo que aguante".

De todas formas, "es la única oportunidad que tenemos los artistas que no estamos firmados por un gran sello de poder llegar a la gente", subraya.

En esta misma línea, la artista emergente Paloma Líbano refleja la lógica de autogestión total: para ella las redes sociales han sido el motor de su carrera, permitiéndole conectar no solo con la audiencia, sino también con otros productores y artistas.

Sin embargo, la visibilidad exige una inversión que ella misma costea: "Estoy cantando harto en malls y tocando covers casi todos los días. Con eso tengo un 'colchoncito' para poder financiarme. De hecho, pude financiar dos videos: el de 'Vita lenta' y el de 'Sirena', que va a salir pronto. Sigo teniendo que invertir harto, pero yo sola me fui moviendo y conociendo gente".

Hoy, el músico independiente debe ser su propio manager, estratega de marketing e inversionista en un mercado que no da espacio para descansos.

¿Hacia dónde va el género?

Hace casi seis años, el documental "Joya: Nueva ola de la música urbana"dirigido por Margarita Ávalos, Marcos Muñoz y Haroldo Salas, seguía el ascenso de artistas como Pablo Chill-E, Polimá Westcoast, Princesa Alba y Gianluca.

Hoy el panorama es distinto: la música urbana no solo se consolidó en plataformas digitales, sino queamplió su presencia en festivales masivos, medios de comunicación y gusto popular.

Vistos estos avances, Haroldo Salas reflexiona sobre la proyección y capacidad de adaptación del género: "Yo creo que la música urbana sí tiene un tiempo más de sonoridad. Uno va observando artistas como Kid Voodoo que van saliendo del molde, van ampliando su audiencia y juegan conreferencias más clásicas, y eso da una perspectiva de un estilo que se puede ir ampliando mientras sean capaces de no quedarse pegados en ciertos moldes o estándaresestándares, y de seguir avanzando y ampliando su criterio musical".

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