Los aluviones que afectaron el sábado a la Región Metropolitana reabrieron el debate sobre la planificación urbana y la preservación de la naturaleza; ya instalado a partir de los dichos del futuro ministro de Vivienda, el arquitecto Iván Poduje, quien -a propósito de los megaincendios en Ñuble y Biobío- cuestionó a quienes priorizan la vegetación por sobre las soluciones habitacionales en medio de procesos de reconstrucción.
René Garreaud, doctor en Meteorología y subdirector de CR2, explicó en Lo Que Queda del Día que la cubierta vegetal, en realidad, "tiene un efecto regulador" que es fundamental, al modo de un escudo, para la seguridad de las poblaciones humanas.
El también académico de la Universidad de Chile conectó directamente los incendios de diciembre en San Carlos de Apoquindo con la crisis del 31 de enero, ya que la tierra arrasada pierde su capacidad de absorción. Por este motivo, eliminar la vegetación para evitar el fuego solo traslada el riesgo hacia las remociones en masa.
"Usualmente en el desierto no hay incendios, pero no se trata de vivir en el desierto, porque si no tienes ese problema, tienes el otro. El problema, ese equilibrio, es muy, muy complejo", afirmó el climatólogo, citando la catástrofe de Tierra Amarilla en 2015 como un ejemplo claro de la vulnerabilidad de los suelos desnudos.