Tras varios días al centro de una controversia por hacer llamados a la "libre determinación para Rapa Nui", el Gobierno dispuso que la embajadora Manahi Pakarati termine su misión en Nueva Zelanda el 31 de enero.
El tono de los posteos de la diplomática en esa materia generaron una crítica transversal, la cual se agravó al difundirse una entrevista concedida en septiembre a una radio neozelandesa, en la que dice estar trabajando en una nueva regulación para obtener un estatus distinto en Rapa Nui.
La semana pasada, el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, aseguró que Pakarati incurrió en una falta con las imágenes compartidas, y por ende, "ya fue reprendida por la Cancillería, ella misma reconoció su error y se excusó retirando las imágenes que había publicado en redes sociales".
No obstante, ocho días después, el propio canciller Alberto Van Klaveren anunció la remoción de la diplomática, al comienzo de la sesión de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado este martes.
Su salida tiene que ver con que "la embajadora Pakarati incumplió con la instrucción de informar sobre la realización de dicha entrevista de manera ex-post, y de enviar el registro o transcripción de ésta para el análisis correspondiente. De no existir un registro, se debe remitir un relato del diálogo sostenido, y eso tampoco ocurrió", explicó el secretario de Estado.
El fin de su adscripción en Nueva Zelanda implica "su presentación en el Ministerio de Relaciones Exteriores para cumplir las funciones que se encomendarán en su momento", acotó Van Klaveren.
Así las cosas, el canciller afirmó que Pakarati no será nombrada en otra destinación por lo que queda de la Administración Boric.
Críticas contrapuestas
La decisión del Gobierno fue considerada como una sanción suave por parte de algunos integrantes de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, como es el caso del senador Rojo Edwards (Partido Social Cristiano): "Lo que la embajadora hizo es de la gravedad más absoluta y lo que debió haberse, a mi juicio, hecho es la expulsión inmediata de su cargo de embajadora, no solamente con destinación en Nueva Zelanda", sostuvo el parlamentario.
"(Pakarati) podrá tener otro rol en la Cancillería, pero no debería ser más embajadora, ni destinada ni embajadora acá en Chile", agregó el congresista.
En el oficialismo la destitución de la embajadora Pakariti tampoco cayó bien. La presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja, la diputada frenteamplista Coca Ericka Ñanco, opinó que es "una medida un tanto excesiva", argumentando que "acá no hubo una ruptura de relaciones diplomáticas ni mucho menos una afectación a la soberanía de Chile, que es lo que más preocupa".
Según la legisladora, "el Estado debe actuar con mesura, especialmente cuando se trata de temas tan sensibles como los compromisos que el Estado de Chile tiene pendientes con los pueblos originarios".