En el ámbito de las nuevas tendencias y tribus urbanas, el concepto de "therian" ha cobrado amplia notoriedad en Chile y el mundo durante los últimos días.
Aunque para muchos parece un fenómeno reciente, asociado simplemente a las redes sociales, su origen etimológico y trasfondo histórico pueden dar luces sobre una raíz mucho más antigua.
El profesor Héctor Velis-Meza abordó el tema en Una Nueva Mañana de Cooperativa, y explicó que el término proviene del vocablo griego Therion, que en español significa "bestia".
"Se califica de esta manera a una persona que se identifica de manera profunda e involuntaria con un animal, en un nivel psicológico o espiritual", señaló Velis-Meza.
Si bien la tecnología está dando mayor visibilidad al fenómeno, el experto recordó que los vínculos simbólicos entre los seres humanos y los animales son ancestrales, milenarios.
"Si uno observa la iconografía del pasado: por ejemplo, el jefe brujo era representado como un animal y se vestía como tal... El hecho de adoptar esa apariencia es muy antiguo, solo que antes se reservaba a ciertas personas", sostuvo Velis-Meza.
A diferencia de un pasatiempo o del uso recreativo de disfraces (como es el caso de los furries), el "movimiento therian" -representativo de la teriantropía- implica una autopercepción más compleja, pues no busca sólo vestirse como un animal, sino que responde también a una convicción interna.
Una mirada desde la psicología
Camila Navarrete, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad UNIACC, dice que esta manifestación puede entenderse como parte de los procesos propios de la adolescencia: "Una forma de exploración identitaria".
"Muchas veces se utilizan símbolos o metáforas para expresar experiencias internas que aún se están elaborando", y aquí, en la mayoría de los casos, "no se trata de una condición clínica, sino de una narrativa simbólica que puede cumplir funciones emocionales como pertenencia, diferenciación o validación", explica.
La psicóloga afirma que antes de patologizar, es fundamental comprender qué significado tiene esto para un adolescente, y también contextualizarlo dentro del poderoso rol que juegan hoy las plataformas digitales para las nuevas generaciones.
"Las redes sociales visibilizan fenómenos que antes podían existir de manera más aislada, pero también los amplifican al generar comunidades virtuales y reforzar contenidos a través de algoritmos". Esto no implica que estén "creando una problemática, sino que facilitan que jóvenes que comparten intereses o formas de expresión similares puedan encontrarse y sentirse parte de un grupo", resalta.
En esta línea, la académica retoma una idea de la filósofa Donna Haraway, quien plantea que "las identidades ya no son categorías rígidas, sino construcciones híbridas", atravesadas por la tecnología y por lo simbólico.
Camila Navarrete también alerta sobre las reacciones de burla o alarma que pueden surgir en el ámbito público y privado frente a fenómenos que, como éste, resultan desconocidos y desafían normas culturales tradicionales.
Dentro de la familia, resalra, "lo más importante es mantener una actitud de apertura y diálogo": por ejemplo, preguntar al adolescente qué significado tiene su identificación, pues el acompañamiento respetuoso fortalece el vínculo y permite detectar, si existiera, alguna dificultad emocional que requiera apoyo.
Finalmente, Navarrete subraya que es clave distinguir una situación que pueda requerir apoyo profesional de un proceso formativo propio del desarrollo: "Una exploración saludable no interfiere de manera significativa en el funcionamiento académico, social o familiar, ni genera malestar persistente".
La psicóloga sí aconseja consultar a un especialista cuando la identificación se acompaña de "aislamiento extremo, angustia intensa, deterioro funcional o desconexión marcada de la realidad".