Privilegiado, ¡Con Mayúscula!

Me siento entre los privilegiados de nuestro país, estudié en colegio privado pagado y entré en la Universidad de Chile estudiando por años gratis. Esto es lo  que llamó muy asertivamente el Padre Felipe Berrios, los “viejos de la Cota Mil”.

Tampoco hoy existen ni las bolitas, trompos y  run run, que hacían que los niños jugaran con creatividad desde que usaban pañales lavables y reutilizables, hasta que podían usar pantalones largos y afeitarse.

Ese mundo ya no existe, los temas de hoy son otros, como, “Aula Segura”, “Admisión Justa” y  “Machuca”; sin embargo, la calidad se sigue postergando y postergando una vez más. Todos ello,  me ha hecho pensar como ciudadano parte de esta nueva sociedad, porque la verdad es que  no me toca de forma directa,  sólo circunstancial.

Quien se puede olvidar de la película, “Al Maestro, con Cariño”, de Sidney Poitier, encarnaba un profesor de un curso donde predominaba la violencia, pero a medida que avanzaban  sus clases, hace que esa actitud de violencia se encauce en valores y conductas positivas. La película marcó una generación y debería ser inspiradora para las autoridades, padres y los expertos en educación  para diseñar sistemas que sean integrativos y no disociadores.

En mi opinión, ahí está gran el error de “Aula Segura”, cuyo objetivo es defender al profesor, totalmente de acuerdo y quién podría no estarlo, pero no solamente  centrado en la actitud agresiva del alumno (EFECTO), sin preocuparse de su origen, historia de vida  (CAUSA) y en cada momento evaluando  cual fue, es  y  será la labor del colegio, para lograr el efecto “POITIER”.

Sin entrar en la discusión de fondo, que debería ser la inyección de cambio de la calidad de la educación, se abren a nuevos temas como son la Admisión Justa y Machuca Libre. Ambos temas, jamás hubiesen salido a la luz, si no se hubiese puesto sobre la mesa el tema del deterioro de la calidad de la educación pública.

Como he contado ya, provengo de lo que se ha llamado la cota mil y fui un privilegiado, pero es  imposible olvidar que todos los años venía la “Comisión “que tenía por fin, evaluar la calidad de la educación privada. La paradoja de la situación es que los  evaluadores eran todos de los colegios públicos. ¿Qué pasó?

Por último, entremos al área chica y en mi opinión muy controversial, la “Admisión Justa”, basada en los méritos de los alumnos,  pretendiendo partir desde los 4 años.

Me pregunto, ¿Qué padre duda de tener el hijo con mejor mérito? ¿Alguien ha pensado que muchos padres harán participar a su hijo en el primer fracaso, por causa de ellos?, iniciando frustraciones innecesarias.

El acto de la Admisión Justa, tiene su origen en seleccionar a los alumnos por sus méritos. Esto nos lleva a pensar en una Industria de la Educación, teniendo conducta propia de ello.

Al seleccionar los alumnos, como se selecciona a la Gerencia de la empresa basado en la metodología de head hunter (siutiquería) llegándose a terminar con student hunter.

Basta, preocúpense de la calidad.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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