Terremoto en Coquimbo, no le bajemos el perfil

El terremoto del pasado sábado 19 de enero en las costas de Coquimbo (sí, terremoto,que no le digan lo contrario), nos hace recordar cuán expuestos estamos a diferentes amenazas naturales. Son mensajes que funcionan como pruebas para saber cómo estamos preparados, por lo que minimizarlos suele ser un error grave. 

Junto con lamentar el fallecimiento de dos víctimas y registrar más de 200 viviendas con daños, el sismo volvió a levantar dos dudas comunes respecto a cómo opera el Sistema de Protección Civil frente a emergencias.

¿Hubo descoordinación entre ONEMI y el SHOA en decretar evacuación preventiva, pese a que se descartó riesgo de tsunami? ¿Cuál es el rol de la autoridad política frente a estos hechos? 

Respecto a la primera, no hubo descoordinación entre ambos organismos. Al revés, y a pesar de la creencia de los medios de comunicación que cubrieron la emergencia, existió completa coordinación entre la ONEMI y el SHOA, gracias a que ambos organismos tienen protocolos para enfrentarse a este tipo de situaciones. 

Menciono a los medios de comunicación, porque al parecer olvidaron que el 24 de abril de 2017, a las 18:45 horas, la Región de Valparaíso se remeció por un fuerte sismo, cuya primera información que se tuvo del evento es que se trató de un movimiento de intensidad VII Mercalli (posteriormente se conoció que su magnitud alcanzó los 6,9 Richter).

Este evento no generó un tsunami mayor, sin embargo, al igual que en Coquimbo, la ciudadanía debió evacuar preventivamente por instrucción de ONEMI. 

Ambas instituciones operan coordinadamente gracias al “Protocolo ONEMI-SHOA para evento de tsunami en las costas de Chile”, firmado en mayo de 2016.

En su punto principal, se establece que, en caso de estar en presencia de un sismo intensidad VIII Mercalli, ONEMI puede realizar una evacuación preventiva en los primeros minutos, “sin que exista evaluación aún del SHOA”. Lo mismo ocurre para un sismo intensidad VII, pero en dos o más localidades. 

Si hubiese ocurrido un tsunami mayor, la evacuación preventiva habría permitido ganar tiempo. De lo contrario, tal vez lamentaríamos escenas como las ocurridas en Indonesia en diciembre pasado, en donde un tsunami mató a cientos sin previo aviso. 

Sobre la segunda consulta, otros se preguntaron sobre la ausencia de autoridades políticas en las oficinas de la ONEMI para monitorear el desarrollo de la emergencia.

Según la legislación que rige en materia de emergencias, el ministerio del Interior y Seguridad Pública es quien tiene el “Mando de Autoridad” o, dicho de otro modo, la autoridad política, radicada en dicho ministerio es la encargada de liderar las emergencias.

En específico, es quien debe facilitar y apoyar la respuesta; además de tomar decisiones a partir de la información que le entreguen los organismos técnicos. 

Como minimizar este tipo de eventos es más común de lo que creemos, muchos pensaron que evacuar preventivamente era una medida “exagerada”, algunos sostuvieron que lo ocurrido en la costa de la Región de Coquimbo no fue tan grave como para activar a las autoridades respectivas. 

Sin embargo, a mi entender, que un sismo de intensidad Mercalli VIII ocurrido a las 22:32 de la noche, en plena época estival (con alta presencia de extranjeros no habituados a terremotos) y que genera una evacuación preventiva de toda una Región, en medio de la oscuridad, amerita que la autoridad política responsable de las emergencias, el ministerio del Interior y Seguridad Pública, tenga una preocupación especial al respecto.   

Más aún, como estos eventos prueban nuestra capacidad de respuesta, la misma “Autoridad de Mando” debería liderar los procesos de lecciones aprendidas y revisar las vulnerabilidades presentes.

Por ejemplo, ¿habrá una reevaluación de los planes de evacuación en zonas costeras?

¿Cómo evitaremos que las evacuaciones se realicen en vehículos, tal como se evidenció el fin de semana?

¿Cómo se trabajará con las empresas que proveen servicios básicos - luz y agua - para garantizar a la brevedad la normalidad de los suministros?

A partir de lo ocurrido, ¿se actualizarán los puntos críticos en donde puede haber mayores dificultades en caso de sismo y tsunami?

El llamado a la autoridad política es a preocuparse de estas materias, ya que la preparación es la única vía para enfrentar las amenazas naturales que constantemente se manifiestan en nuestro territorio.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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