Rusia condiciona la implementación de la tregua en el mar Negro al levantamiento de las sanciones occidentales contra su sector agrícola y el desbloqueo de sus exportaciones de alimentos y fertilizantes.
Estas son algunas de las claves para la reanudación de la Iniciativa del Mar Negro, que el Kremlin consideró este miércoles "prácticamente" análogas a las que demanda desde 2022:
Reconexión al Swift del banco agrícola Rosseljozbank
Rusia exigió, como primera condición para poner en marcha la tregua marítima, la eliminación de las sanciones impuestas contra el banco Rosseljozbank y otras organizaciones financieras vinculadas con las transacciones internacionales de comercio con el sector agrícola, pesquero y de fertilizantes.
Además, el Kremlin destacó la necesidad de conectar estos bancos al sistema internacional SWIFT y la apertura de las cuentas corresponsales necesarias para efectuar las transacciones.
De hecho, Moscú demandó retirar cualquier restricción a las operaciones de financiamiento comercial de las entidades rusas.
Esta exigencia no es nueva, ya que estaba incluida en el anterior acuerdo, y el incumplimiento de esta demanda fue uno de los argumentos de Moscú para retirarse de la Iniciativa del Mar Negro en julio de 2023.
En septiembre de 2023, Rusia incluso rechazó la propuesta de la ONU de reconectar el SWIFT a una filial del banco agrícola en vez de a la matriz y recalcó la importancia de dar a Rosseljoznadzor acceso a este sistema.
Acceso de productores y exportadores rusos de alimentos al mercado mundial
El Kremlin sumó a sus demandas el levantamiento de las sanciones de Occidente a las compañías productoras y exportadoras de alimentos, incluyendo las producciones pesqueras, así como de los fertilizantes.
Se trata de una medida importante para Rusia, que tras la implementación de las sanciones occidentales tuvo que redirigir sus exportaciones a Asia y África.
Sólo en 2024 las exportaciones a la India crecieron casi al triple, llegando a los 3,4 millones de toneladas de productos, y en 19% a África, que adquirió mercancías por más de 7.000 millones de dólares.
Moscú aseguró que su objetivo no es sólo ingresar dinero con sus exportaciones, sino también contribuir a la seguridad alimentaria de más de 100 millones de personas en todo el mundo.
Reanudación del suministro de equipamiento agrícola
Rusia también exigió el fin de las sanciones que impiden la venta al país de equipamiento y piezas de recambio agrícola y otras mercancías necesarias para producción agrícola y pesquera, así como para la producción de fertilizantes.
Se trata de una demanda presente en el anterior acuerdo de grano del mar Negro, e incumplida por parte de Occidente, según Moscú.
Fin de las limitaciones a la flota mercante rusa
Entre las condiciones presentadas por el Kremlin está la eliminación de las sanciones impuestas a los servicios portuarios de buques mercantes rusos o bajo bandera rusa que se dedican al comercio de productos alimenticios (incluyendo el pescado) y fertilizantes.
A esta exigencia se suma el levantamiento de restricciones a las aseguradoras que trabajan con buques mercantes rusos que transportan productos agrícolas y fertilizantes.
La tubería de amoníaco Togliatti-Odesa se cae de la lista
A diferencia de las anteriores exigencias rusas, en esta ocasión Moscú no planteó como moneda de cambio la reanudación del funcionamiento de la tubería de amoníaco Togliatti-Odesa, dañada tras un sabotaje.
Rusia abandonó el anterior acuerdo tras reiteradas denuncias de que ni Ucrania ni Occidente cumplieron con la parte rusa de la Iniciativa del Mar Negro, además de acusar a Kiev de aprovecharse de ella para atacar objetivos rusos como el puente de Crimea y la base naval de Sebastopol.
Ahora, el Kremlin acepta la posibilidad de que esta iniciativa se reanude, pero exclusivamente tras el cumplimiento de sus exigencias.