La carrera por la Secretaría General de la ONU comenzó y la economista Rebeca Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica, responsable de organismos internacionales y mediadora entre países en guerra, aspira a ocupar el cargo para adaptar la organización a los tiempos que se viven, según expuso en una entrevista con la agencia de noticias EFE.
En la víspera de que empiece la licencia (sin remuneración) que pidió en el organismo de Naciones Unidas dedicado al comercio y desarrollo (UNCTAD), que dirige desde 2021, la candidata sostuvo que la ONU "no fue construida para resolver todos los problemas del mundo" y reconoció que no ha sabido ponerse a tono con un mundo que es muy diferente al de hace ochenta años, cuando se fundó.
"Muchas veces queremos hacer todo dentro de Naciones Unidas", en lugar de aprender a establecer alianzas con quienes pueden hacerlo mejor en el terreno o de entender que "los países tienen muchas más capacidades que en 1945", cuando no existían lo que hoy se conoce como potencias emergentes, intermedias o las organizaciones regionales, explicó la también exsecretaria General Iberoamericana.
La arena internacional está poco acostumbrada a que mujeres asuman el papel de mediadoras o negociadoras, y menos a que estén a la cabeza de una organización como Naciones Unidas, algo que nunca ha ocurrido en ocho décadas.
Por una selección sin discriminación de género
A ese respecto, Grynspan afirmó que lo único que pide es que en el procedimiento de selección se garantice que no habrá discriminación por género.
"Si esto realmente es una competencia por méritos tienen que garantizarnos un trato equitativo. El hecho de ser mujer no puede ser un elemento en contra. Yo tengo los méritos para aspirar a este cargo porque tengo la experiencia, el conocimiento, porque he estado en política, en las organizaciones internacionales y entiendo perfectamente lo que hay que hacer como secretaria general de la ONU", defendió.
Consideró que también es un activo a su favor venir de Costa Rica, "un país que representa a todos, que ha apostado por la paz y el multilateralismo, y cuya resiliencia viene de su interdependencia, no de su acción individual".
Por una regla no escrita, pero como una tradición que se ha respetado hasta ahora, la Secretaría General de la ONU rota por regiones y este año tocaría el turno de América Latina, desde donde además de Grynspan, han surgido las candidaturas de Michelle Bachelet, expresidenta de Chile, y del argentino Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica.
La ONU pasa por su peor momento y Estados Unidos, su mayor contribuyente en aportaciones obligatorias y voluntarias, ha reducido severamente su financiación, obligándola a una reestructuración que en el último año ha llevado a recortes de personal (de hasta el 20%) y de sus actividades sobre el terreno.
Mediación exitosa entre Rusia y Ucrania
Su carrera en la ONU llevó a Grynspan en 2022 a asumir el rol de mediadora entre Rusia y Ucrania, en una exitosa negociación que permitió restablecer, pese a la guerra entre ambos países, el comercio de alimentos y fertilizantes a través del Mar Negro, lo que evitó una crisis alimentaria mundial.
Ese caso sirve a la candidata para ilustrar lo que entiende por eficiencia: "Tuve un equipo de cinco personas, cada una escogida en función del objetivo propuesto, que solo dependían de mí y yo solo hablaba con el secretario general (de la ONU)".
"No había estructura burocrática, solo un foco de atención y una parte operativa con la agilidad y flexibilidad para hacer cosas que Naciones Unidas nunca antes había hecho", destacó.
En esta línea, Grynspan señaló que la ONU debe recuperar su presencia "en los principales escenarios de negociación" y volver a mostrar que cuando otros abandonan la mesa la ONU se queda, que arriesga proponiendo soluciones y que es capaz de ejercer una diplomacia activa.
Grysnpan relaciona su voluntad de dirigir Naciones Unidas con su historia personal: "Mis padres llegaron a Costa Rica sin nada, llegaron a un país que les permitió vivir con dignidad, mantener a su familia y trabajar con honestidad después de tanto sufrimiento".
Sus padres nacieron en lo que ahora es Polonia, donde fueron perseguidos por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, a la que sobrevivieron y tras la cual emigraron a Costa Rica, donde tenían familiares y se integraron rápidamente gracias a la acogida que les dio el país.
"Costa Rica me eligió vicepresidenta siendo la primera generación nacida en Costa Rica (...), un país que tuvo el coraje de apostar por la educación, la salud y por el multilateralismo", valores que le tocará defender si resulta elegida.
Para ello empezará en los próximos días su campaña en Nueva York (sede principal de la ONU), donde dialogará con países de todas las tallas, oirá sus preocupaciones y se reunirá con los miembros del Consejo de Seguridad.
Este grupo de países, en particular sus cinco miembros permanentes con derecho a veto (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) tiene en gran medida la llave de esta elección, ya que es el que recomendará a un candidato a la Asamblea General (193 países), que tomará una decisión entre finales de septiembre e inicios de octubre.
Antes de eso realizará múltiples viajes para entrevistarse con autoridades del mayor número de países que pueda con la intención de recabar su respaldo.