Participación constituyente, ¿hacia el consenso liberal?

El proceso constituyente está en su segunda etapa: los “diálogos ciudadanos” que se van a extender entre el 23 de abril y el 06 de agosto. Se trata, de un diálogo dirigido por una metodología que conocemos como “convergencia deliberativa”que tiene como objetivo construir y dirigir la deliberación pública de los chilenos mayores de 14 años en torno a una nueva Constitución en busca de consensos mínimos sobre lo que se va incorporar conceptual e ideológicamente enla nueva Constitución.

La fase de los “diálogos ciudadanos”, por tanto,  forma parte de un diseño metodológico y político que busca normar, dirigir y encapsular la participación hacia acuerdos básicos en torno a ideas y conceptos previamente definidos por el equipo del gobierno que ha diseñado el proceso constituyente.  Esta metodología articula dos dimensiones: los ejes temáticos y los espacios públicos de deliberación.

Territorialmente, el proceso comienza en el nivel local con dos formas de participación: una consulta vía web por medio de un “Formulario Ciudadano de Ideas” y encuentros locales auto-convocados y cuyos resultados serán también enviados vía web en el “Acta de Encuentros Locales”. Lo relevante, desde el punto de vista de la “metodología en uso” y de los efectos de poder que produce, es que la conversación se enfoca, preferencialmente, en torno a un conjunto definido de valores, deberes, derechos e instituciones que una Constitución debería tener según lo que cada uno “cree”.

La consulta individual identifica 37 valores, 44 derechos, 12 deberes y 21 instituciones. A su vez, los “Encuentros Locales”, provinciales y regionales también se estructuran en torno a estos ejes temáticos. Entre los conceptos a elegir tenemos: Estado laico, unidad, subsidiaridad, multiculturalismo, autonomía, igualdad, libertad personal, derecho a la educación, privacidad, salud, trabajo, vivienda, respeto naturaleza, servicio a la comunidad, respeto, protección y respeto por los Derechos Humanos, Defensor del pueblo, justicia constitucional, régimen de gobierno, congreso, etc.

La información que se generen en estas dos formas de participación local serán “los insumos generales que permiten guiar la discusión a nivel provincial”. De este modo, la sistematización de los contenidos que se producen a nivel local son la “base temática” y la guía sobre la que se van a desarrollar los cabildos provinciales.

Esta segunda etapa se va realizar el 23 de julio. Se trata, de una jornada pública, abierta y muy corta en tiempo. En términos metodológicos, los participantes tendrán dos instancias de discusión: el trabajo en grupos de no más de 20 personas y el diálogo deliberativo. Sobre la base de la síntesis local, los participantes de los cabildos provinciales deberán debatir, decidir y lograr consenso. Este consenso convergente se logra identificando los principales“acuerdos, acuerdos parciales y desacuerdos” que surgen en el debate en torno a los conceptos e ideas básicas que se ha definido previamente.

Siguiendo la misma metodología llegamos a los cabildos regionales. La participación, nuevamente, es pública y abierta. También, como todo el proceso, normada, dirigida y encapsulada en una metodología conocida como “convergencia deliberativa”. La “base temática” y “la guía” para este encuentro de “deliberación pública” se encuentran en los principales “acuerdos, acuerdos parciales y desacuerdos” que se han obtenido en la fase de los cabildos provinciales y que han sido sistematizados “por expertos”.

Sobre estos contenidos los participantes de los cabildos regionales deberán dejar en Acta sus “acuerdos, acuerdos parciales y desacuerdos”. Sin embargo, esta instancia tiene tres objetivos: integrar los acuerdos de los cabildos provinciales, integrar los desacuerdos de esos mismos cabildos y construir acuerdo en las áreas en que no hay. En definitiva, las 15 actas regionales “deberán contener la síntesis de los acuerdos” tomados en torno a los cuatros ejes temáticos: valores, deberes, derechos e instituciones.

Aquí, finalmente, termina la etapa de la participación ciudadana conocida como “Diálogos Ciudadanos”. Desde este momento se abre otra etapa en el proceso constituyente.

El gobierno ha dicho que en octubre debería recibir la “síntesis nacional” de este proceso de participación normado y dirigido desde arriba. La sistematización de toda esta información  va terminar en un documento que se conoce  como las “Bases Ciudadanas” que “conforman el conjunto de acuerdos logrados a nivel nacional al integrar las 15 Actas Regionales”.

Finalmente, estas “Bases Ciudadanas” serán la fuente para que el gobierno redacte un proyecto de nueva Constitución que va enviar al Congreso a “inicios del segundo semestre del 2017”.

Lo relevante, en consecuencia, es describir y entender la forma que asume la participación ciudadana e identificar los efectos que va tener en el tipo de Constitución que, finalmente, se va terminar aprobando.

El primer rasgo, de esta forma de participación ya lo mencioné. Se trata, de que está normada, dirigida y encapsulada desde arriba, es una participación controlada por medio de una metodología específica.

En segundo lugar, nos encontramos con el hecho de que los conceptos que guían la discusión son polisémicos, es decir, pueden adquirir distintos significados lo que genera confusión y dificulta la búsqueda de consensos.

En tercer lugar, se trata de una participación que al buscar el consenso, reduce y minimiza el conflicto; de algún modo, se ha tratado de construir –al menos, en esta fase- un tipo de participación despolitizada. De hecho, los participantes son “manejados/dirigidos” por las “reglas del juego” que imponen los organizadores, es decir, el gobierno. Para que se una “constitución de todos y para todos” es evidente que tiene que tener consensos que generen unidad nacional.

En cuarto lugar, aparece la mayor debilidad política de la fase participativa, que no se trata de un proceso vinculante.

Finalmente, la metodología de los “Diálogos Ciudadanos” genera condiciones para que avancemos hacia una Constitución minimalista que contenga aspectos básicos, generales y consensuados. Del mismo modo, atendiendo al clima de la época y a los conceptos dominantes de la metodología deliberativa, avanzamos a una Constitución liberal. Avanzamos hacia el consenso liberal.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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