Providencia es la comuna con mayor número de denuncias por ruido de Chile en relación con sus habitantes, según el Ministerio del Medio Ambiente. Lo confirma el Mapa de Ruidos de Conama, de 2010. Cientos de vecinos denuncian, pero nunca hay resultado y terminan desesperados, con daños a la salud o lesiones por ruidos. Algunas áreas residenciales en el plano regulador son ficción, transformadas en talleres temporales con máquinas industriales para cortar metales y demoler estructuras. Fiscalización no considera las pruebas aportadas al denunciar y, en cambio, acepta excusas infantiles del fiscalizado, pretendiendo que máquinas peligrosas y que requieren múltiples protecciones para usarlas son "domésticas". Paradójico: la Ordenanza de Ruidos Molestos del año 2020 y la Ordenanza de Construcción de 2011 son buenas y suficientes.
Comparto la opinión vecinal de que lo anterior es resultado de escasos, pero organizados, funcionarios de Fiscalización y Obras que se propusieron burlar las normas, aunque tengo la convicción de que ni el alcalde ni los concejales lo saben o aprueban.
Elijo cuatro casos de corrupción presumible, entre cientos:
Primero: El acta de inspección número 87 de 2017 constató ruidos peligrosos (108 decibeles) por operación de sopladoras de hoja industrial en un jardín privado, pero el inspector Daniel Arenas informó: "Por instrucción de mi jefe Hernán Varas no puedo cursar partes por su reclamo, debido a que en el edificio denunciado habita el concejal ...". El 31 de diciembre 2021, justificó nueva inhibición porque aquella máquina industrial era "doméstica".
Segundo: El 2 de marzo 2022, el colectivo Ventanas Abiertas presentó 133 firmas para pedir audiencia ante el Concejo. Lo hizo en virtud de la Ordenanza de Participación, que, con cien firmas, obliga al Municipio a concederla. Doña Raquel de la Maza, secretaria Municipal, informó, en oficio 1718 de 2022, que rechazaba la petición porque "no se cumplió" con las 100 firmas. No es cierto: Ventanas Abiertas presentó 133 firmas ad hoc. Rechazo infundado; está pendiente la audiencia.
Tercero: El 6 de enero 2026, en oficio 61, el municipio reconoció que las hidrolavadoras del contratista Troya, que recorren la comuna de madrugada, tienen un motor que emite al menos 69 dB (¡nuevo y en laboratorio!). La bomba accionada por este emite más. La ley chilena permite 65 dB. Es reconocer una transgresión normativa. Troya recibe veintiún mil millones de pesos municipales por contaminar.
Problema antiguo: ya el 13 abril 2022, la hidrolavadora del contratista Dimensión (matriz de Troya) fue denunciada por despertar de madrugada a miles de vecinos. La Directora de Fiscalización (s) explicó que el trabajo estaba autorizado. Pero el Municipio carece de derecho para "autorizar" ruidos que la misma Ordenanza de Ruidos de Providencia prohíbe. Además, no fue denunciado el trabajo, sino el ruido.
Cuarto: El jueves 15 de enero 2026 fueron denunciados ruidos prohibidos emitidos por la inmobiliaria Actual. Respuesta de la Dirección de Obras: "se nos informa que hubo medición de ruidos y no se detectó emisión de ruidos excesivos". Imposible. Careciendo de aislamiento acústico, las máquinas de construcción (palas mecánicas, camiones cementeros, etc.) emiten, todas, ruidos "excesivos" (pero hay obras, en Providencia, que sí han puesto aislamiento acústico a esas máquinas). Tal vez la medición se hizo con las máquinas detenidas, como pasar la revisión de gases con el motor del auto apagado. Esa "medición" desvió la potestad administrativa para "demostrar" falsamente que la empresa cumple con la norma.
Hay innumerables casos, documentados, que muestran sobrepasadas por ruidos prohibidos la autoridad del alcalde, del Concejo, la normativa comunal y el plano regulador. Las consecuencias son daño a la salud, lesiones y muertes. Según el Ministerio del Medio Ambiente, los ruidos causan el 3,7% de las muertes por accidente cerebro-vascular en Chile, ochocientas muertes anuales. Los ruidos realizan una expropiación temporal de las viviendas, porque impiden el uso y disfrute de ellas, sin disputar el dominio legal, lo que transgrede el derecho constitucional a la propiedad.
Debe cesar la corrupción en Obras y en Fiscalización. En ello, el alcalde tendrá apoyo transversal del Consejo, de los vecinos y de Ventanas Abiertas. Corresponde al edil aclarar si aprueba la expropiación diaria contra los vecinos. Y está pendiente la audiencia de Ventanas Abiertas ante el Consejo. Providencia será vivible cuando cese esta ruidosa corrupción.
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