Un bodegón para soñar

El cambio cultural producido en Los Vilos y sus alrededores gracias a este lugar encantador, fino y de buen gusto, ha sido notable. Hace 20 años que el arquitecto Jorge Colvin y el paisajista Fernando de Castro quisieron alegrar el rostro de los vecinos con arte de gran calidad. Pero ellos no se detuvieron en mostrar solo a creadores famosos. Organizaron cursos de cerámica, pintura en greda, dibujo, poesía y diversos talleres que les abrieron nuevos caminos a niños y jóvenes vileños de escasos recursos que encontraron allí nuevas disciplinas para su formación.

El Bodegón se emplaza en un caserón antiguo de 1500 metros cuadrados construidos en 1860 y rescatado arquitectónicamente con materiales nobles como tejuelas de alerce del cielo y paredes de adobe de casi un metro de ancho, lo que constituye un patrimonio histórico regional recuperado. Lo envuelve una vegetación nativa cuidada, bella, completamente integrada, como parte del aporte cultural. Dentro de las actividades de estos años hemos tenido la suerte de ver pintura, escultura, escuchar jazz, conciertos y coros clásicos y folclóricos, teatro y danza, que rescatan el patrimonio cultural de la región.

La Corporación de Cultura y Desarrollo del Valle de Choapa, con financiamiento de Minera Pelambres, acogido a la Ley de Donaciones Culturales del CNCA, nunca tuvo duda de que el arduo trabajo realizado por la dupla Colvin-De Castro daba frutos inimaginables en el entorno donde viven las familias de la mayor parte de los trabajadores que operan en sus centros mineros.

Pero han surgido nuevas necesidades socio-culturales para la comunidad local, tales como el campo de la mediación con establecimientos educacionales, que toca ampliar a la educación superior,  para abarcar a un mayor número de familias beneficiadas.

Este mes, al cabo de esos 20 años de gestión, se termina el ciclo de financiamiento de estos proyecto y el Bodegón trabaja a puertas cerradas en busca de la fórmula para construir una nueva institución que abarque los nuevos desafíos educativos y culturales.

Ello implica por supuesto claridad respecto a la renovación de los fondos que se recibían año a año para estos fines, y a la vez, buscar nuevos interesados que quisieran incorporarse.

Vecinos y personalidades del mundo cultural se han movilizado para llamar la atención sobre el cierre del lugar. Existe gran preocupación por la suspensión de talleres, cursos y eventos en este año escolar que se inicia.

Consultado Jorge Colvin sobre la intensa polémica que se ha creado, nos dice: “hoy la estructura con  que vivimos durante dos décadas, necesita ampliarse con personas que puedan asumir los desafíos de los nuevos tiempos.  Los Vilos en este periodo ha cambiado mucho y esperamos que con el apoyo del ministerio de Cultura, surjan herramientas para formar una corporación que aporte nuevas formas de sabiduría e ilustración en nuestro territorio.

Soñar con arte, música, sol, espacios, es un permiso que nos hemos podido dar gracias al puro cariño de estos impulsores.

¿Será que se nos va yendo otro ejemplo más de cosas buenas para el alma? Esperamos de corazón que alguien recoja el guante y estos sueños logren volar aún más alto.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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