Aprender, cuestionar y avanzar

Los resultados de admisión marcan un hito esperado durante años, la puerta de entrada a la Educación Superior y, con ella, al inicio de una etapa profundamente transformadora. Más allá del puntaje, del ranking o del lugar en la lista, lo que comienza es un camino de aprendizaje que va mucho más allá de las salas de clase.

Entrar a la universidad no es solo elegir una carrera. Es empezar a construir una identidad, poner a prueba convicciones, descubrir talentos y, muchas veces, enfrentarse por primera vez a la incertidumbre. Aprender, cuestionar y avanzar serán parte cotidiana de la experiencia universitaria. Habrá exigencia académica, momentos de cansancio y también de entusiasmo. Equivocarse será parte del proceso y pedir ayuda una forma inteligente de seguir adelante.

La universidad es, ante todo, una experiencia humana. Se aprende tanto en una prueba difícil como en una conversación de pasillo, en el trabajo en equipo, en la colaboración y en el encuentro con personas distintas. El conocimiento ya no se construye desde una sola mirada. Hoy las soluciones a los problemas reales surgen del cruce entre disciplinas, de la capacidad de escuchar y de trabajar con otros.

Estudiar una carrera en el Chile de hoy también implica asumir un compromiso. El país enfrenta desafíos complejos, sociales, ambientales y tecnológicos, que requieren profesionales con formación sólida, pero también con sentido ético, sensibilidad social y vocación pública. La universidad no forma solo especialistas. Forma ciudadanos conscientes del impacto de sus decisiones en la vida de las personas y en el entorno.

En este contexto, es imposible no detenerse en el camino que recorren las mujeres que hoy inician su vida universitaria, especialmente en áreas STEM. Aunque las cifras han mejorado y hoy existen más referentes, académicas y liderazgos femeninos, las inseguridades internas y las barreras culturales no han desaparecido del todo. Persistir, confiar y avanzar sigue siendo parte del desafío.

La experiencia demuestra que ninguna carrera se recorre sola. Construir redes, apoyarse en compañeras y compañeros, buscar mentores y referentes es clave para avanzar con confianza. Las mujeres, en particular, aportan miradas diversas, sensibilidad y capacidad de colaboración que enriquecen cualquier disciplina. La diversidad no es un complemento. Es una condición necesaria para una mejor universidad y un mejor país.

A quienes celebran un resultado, y también a quienes sienten que el camino no fue exactamente como lo esperaban, vale recordarlo, la Admisión no define el valor ni el futuro de una persona. Lo que realmente importa es la disposición a aprender, cuestionar y avanzar, poniendo el conocimiento al servicio de otros.

Que este inicio esté marcado por la curiosidad, la colaboración y la convicción de que la educación transforma vidas. Hoy comienza una etapa exigente, sí, pero también llena de sentido. Bienvenidos y bienvenidas a la universidad. El camino recién empieza.

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