Gratuidad y Educación Superior: cuando la incertidumbre también excluye

Hace algunas semanas, en una de las salidas exploratorias que realizamos a la Universidad de Santiago -instancia donde estudiantes secundarios viven la experiencia universitaria por una mañana- Isaac, un joven de Maipú, dijo algo que quedó resonando en el equipo de Fundación Sembrando un Sueño: "Ahora que quieren sacar la gratuidad, ¿cómo vamos a estudiar nosotros?".

Aunque el Ministerio de Educación ha descartado el fin del beneficio, la inquietud de Isaac no es una preocupación exagerada: responde a una profunda sensación de desprotección que encarnan miles de jóvenes en Chile, especialmente en contextos vulnerados.

Recientemente, el centro de estudios del Mineduc dio a conocer que más de 97 mil egresados de Cuarto Medio podían acceder a la Educación Superior en 2026, la cifra más alta en comparación con años anteriores. El dato más revelador es que los dos quintiles socioeconómicos más bajos aceleraron su presencia en las aulas: entre 2022 y 2026, el quintil socioeconómico más vulnerable multiplicó por siete la cantidad de estudiantes seleccionados, pasando de 594 a 4.370.

Es indudable que durante los últimos años la educación en Chile ha vivido momentos álgidos. Y el financiamiento no deja de ser un debate permanente que confronta a distintos sectores de la sociedad.

La posibilidad que hoy tienen los estudiantes de menores ingresos en el país no solo depende de las capacidades y talentos que puedan cultivar durante su proceso escolar, sino también del financiamiento que el Estado ha sabido entregar por medio de distintos beneficios sociales a lo largo de los últimos años.

Han sido el CAE, con 70% de morosidad y que tiene hoy a la Tesorería General de la República interviniendo las cuentas de los deudores; y, por otro lado, la gratuidad, beneficio que se ajusta a la realidad que nos toca presenciar semana a semana en nuestros programas, la que ha permitido impulsar a jóvenes talentos a la Educación Superior.

Así lo reportó el Ministerio de Educación: en 2025 614.914 personas fueron beneficiadas para estudiar con gratuidad, representando 82,15% del beneficio total. Pese a esto, todavía nos toca ver que existe desinformación en los estudiantes y sus familias que desconocen que pueden acceder a este beneficio. Frente a este escenario, ¿qué pasaría si a la gratuidad se le anclaran más restricciones para acceder a ella?

Recientemente la ministra de Educación María Paz Arzola ha indicado que "la gratuidad universitaria no ha permitido mejorar el acceso a la educación", pero las cifras del último estudio presentado por su ministerio demuestran lo contrario.

Es cierto que existen casos en los que la gratuidad no resuelve la continuidad de estudios, y que pueden existir situaciones que requieren mayor fiscalización del cumplimiento de requisitos socioeconómicos. Es cierto también que el mecanismo de selección debería revisarse y ajustarse. Sin embargo, resulta preocupante que la gratuidad sea utilizada como una herramienta política que alerta a los jóvenes de más bajos ingresos, o que variables asociadas a la trayectoria escolar previa sean usadas como criterios restrictivos para acceder al beneficio.

La realidad que hemos evidenciado en las salas de clases, en decenas de colegios durante los últimos años, nos dice que la gratuidad permite a los jóvenes imaginar nuevos futuros viables. La posibilidad de acceder a una carrera que garantiza este beneficio es, en la mayoría de los casos, un alivio para miles de familias que han dejado de soñar por no contar con los recursos para estudiar.

Pensar en la educación requiere no dejar de mirar el acceso. Si mayores beneficios sociales, ajustados y repensados a los tiempos actuales, permiten que los sectores de la sociedad con menos oportunidades puedan acceder a la Educación Superior, hay que potenciarlos y amplificarlos.

El futuro de Isaac, y el de miles de jóvenes como él, dependen de que sembremos certezas en lugar de dudas. Ponernos de acuerdo en un sistema que no excluya y que siga beneficiando a los que más lo necesitan.