Nada nuevo bajo el sol

Comienza un nuevo año escolar y la discusión sobre temas vinculados reaparece. En estos días, debido al hecho que en el Municipio de Las Condes no se van a impartir tareas “en pre kinder y en educación Básica” en seis colegios, han salido todo tipo de temas a la palestra, liderados por autoridades principalmente y escasamente por quienes somos los que hemos estudiado esta ciencia. Habría que hacer un mea culpa,  ya que aparte  del Colegio de Profesores, poco se ha escuchado a los especialistas o a la academia referirse a esta diversidad de temas que han salido al debate público.

Sobre el tema de las tareas, no vamos a hacer mayor referencia ya que hemos escrito anteriormente una columna al respecto, sólo vamos a ratificar que ese concepto en el enfoque tradicional, nunca ha existido en educación parvularia y básica.

Pero vinculada a este temática, han salido tópicos tales como: que se desea que las actividades educativas se hagan al aire libre para que  los niños aprendan ciencias por ejemplo; o que  en la educación “nueva” que se está implementando,  los niños aprenden descubriendo, o que el juego es “ muy bueno” como experiencia en vez de las tareas.

Sería positivo que todos los que aborden estos temas a lo cual tienen derecho y valorando que lo hagan, ya que la educación  es tarea de todos, se informaran un poco de lo que ha desarrollado la pedagogía moderna desde el comienzo en el siglo XVII hasta los años 60 del siglo pasado, y en especial, la actual educación (posmoderna).

La educación moderna y en especial todo el movimiento de “educación nueva o activa” pensada y aplicada por autores como Decroly, Freinet, Dewey, Fauré, por mencionar sólo algunos de los más conocidos, ha planteado desde hace más de siglo y medio que son los niños y niñas los que deben construir sus aprendizajes a través de la exploración, el descubrimiento y la transformación, en ambientes adecuados preparados por los educadores con recursos pertinentes. 

En ello, entornos naturales y culturales son laboratorios vivos de aprendizajes a los cuales los estudiantes deben concurrir, para desarrollar aprendizajes en situaciones concretas, vivenciales y significativas. A ello, autores como Froebel o Montessori, ponían especial énfasis en el juego como esencia de la educación infantil, constituyéndose en medio y fin.

Por tanto, todo lo que se está debatiendo, ya hace mucho tiempo que se ha planteado, aplicado, investigado y optimizado, y parte de ello, está en las actuales Bases Curriculares de la Educación Parvularia y Básica chilena.

Los temas de la pedagogía actual, con autores como Freire, Malaguzzi, Dahlberg, Moss, por mencionar algunos, son otros, implican avanzar más allá de todo esto que se supone aplicado desde hace décadas. Van a lo más cualitativo, a la inclusión y diversificación curricular, por ejemplo, contextualizando los proyectos educativos, en lo cual hay interesantes experiencias en Chile, como en la comuna de Castro.

La calidad de las interacciones en lo afectivo y cognitivo es otro aspecto fundamental, que dice relación con favorecer procesos de aprendizaje muy cualitativos, donde se apoye y documente cómo los niños descubren, piensan y construyen, en proyectos creativos con mucha iniciativa por parte de ellos. En fin, son muchas las perspectivas de una educación de los tiempos actuales, más humana, centrada en valores, en el trabajo compartido, en la creatividad, atendiendo todo tipo de diversidades y escuchando las muchas voces, intereses y sentidos de los niños y niñas.

Por ello, ojalá este interés por temas educativos, pueda ir más allá que lo que se está debatiendo, y podamos avanzar realmente a “lo nuevo”, que nunca es totalmente tal porque siempre se construye sobre lo anterior.

Pero si no hemos implementado ni siquiera lo construido hace décadas, es difícil que podamos acercarnos a lo que se realiza en Finlandia, Barcelona, Reggio Emilia, Pistoia, por mencionar lugares donde se aplican estos planteamientos. Tampoco se trata de partir una vez más  a Europa a “comprar” estos modelos como se ha hecho tantas veces, sino construir nosotros nuestras propuestas acorde a nuestras comunidades educativas y expectativas de desarrollo recogiendo la experiencia y  el saber nacional.

Seria positivo que los medios de comunicación se llenen de los temas realmente de avanzada, porque lo que se está “descubriendo” no es tal, y Chile y sus niños y niñas necesitan “algo nuevo bajo el sol”. 

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Edición
Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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