Valorar, fortalecer y celebrar la educación parvularia

En el Mes de la Educación Parvularia, reconocer su importancia también nos invita a preguntarnos si ese reconocimiento se refleja en las decisiones y prioridades del sistema.

El Primer Índice de Valoración Social de la Educación Parvularia en Chile, mostró que un 58% de las personas encuestadas considera inadecuadas las remuneraciones de las educadoras. A su vez, en la Encuesta Nacional de Docentes y Educadoras, solo el 25,8% de las educadoras y educadores de párvulos considera que su profesión es valorada por la sociedad.

Estos antecedentes invitan a mirar con más atención el rol fundamental que cumplen las educadoras y educadores. Esto porque durante los primeros años, las experiencias y relaciones contribuyen a formar la arquitectura cerebral y las bases del aprendizaje, la salud y el bienestar de las personas.

Día a día, las educadoras y educadores acompañan ese proceso decisivo. Con su conocimiento pedagógico, son escultores de oportunidades para que cada niña y niño despliegue plenamente su potencial. Reconocer su labor es valorar la huella que dejan en el desarrollo de cada persona.

Por eso, valorar la educación parvularia es una tarea de todo el año. Significa darle el lugar que merece en las prioridades del sistema educativo y en las decisiones que afectan el presente y el futuro de la infancia, a través de políticas que fortalezcan la calidad, oportunidades de formación y acompañamiento profesional, condiciones laborales adecuadas y una conversación pública que reconozca a las educadoras y equipos educativos como profesionales esenciales. Porque cuidar la infancia es cuidar el futuro del país.