El zorro cuidando el gallinero: sobre Rusia y la prohibición de armas químicas

Entre el 23 y 27 de noviembre de 2026, se celebrará en La Haya el 31° período de sesiones de la Conferencia de los Estados Partes de la Convención sobre las Armas Químicas. Entre los principales asuntos figuran las elecciones al consejo ejecutivo de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) para el período 2027-2029. Hay dos puestos disponibles para el Grupo de Europa Oriental y tres candidatos: Estonia, Polonia y la Federación de Rusia.

No se trata de una simple rotación en una organización internacional. Está en juego la credibilidad del sistema mundial de prohibición de las armas químicas. ¿Puede un Estado cuyas fuerzas armadas, según los datos no solo de Ucrania, sino de otros países y de organismos interrnacionales, emplean de manera sistemática municiones con sustancias químicas tóxicas en la guerra ocupar un puesto en el órgano que supervisa el cumplimiento de la convención?

En Chile, así como en Ucrania existe una expresión muy gráfica para describir una situación así: "Poner al zorro a cuidar el gallinero". Eso es precisamente lo que supondría elegir a Rusia para integrar el Consejo Ejecutivo de la OPAQ sin evaluar debidamente sus acciones.

Cifras que no se pueden ignorar

Según el Ministerio de Defensa de Ucrania, entre febrero de 2023 y septiembre de 2026, se documentaron 14.009 casos de empleo por parte de las fuerzas rusas de municiones que contenían sustancias químicas tóxicas. En más de 6 mil de esos casos, militares ucranianos solicitaron asistencia médica tras presentar síntomas compatibles con una exposición química.

Estos datos proceden de las autoridades competentes de Ucrania. Sin embargo, la cuestión no puede reducirse únicamente a las declaraciones de una de las partes. También existen evaluaciones de gobiernos y servicios de inteligencia internacionales.

En mayo de 2024, el Departamento de Estado de EE.UU. concluyó que Rusia había utilizado cloropicrina contra las fuerzas ucranianas, en violación de la Convención sobre las Armas Químicas. En julio de 2025, los servicios de inteligencia de Países Bajos y Alemania también confirmaron, según sus evaluaciones, el empleo de esta sustancia por parte de las fuerzas rusas en el campo de batalla. La cloropicrina es un agente químico tóxico cuyo uso militar está prohibido por la citada convención.

No se puede invertir la responsabilidad

Paralelamente, Rusia intenta acusar a Ucrania de infringir la convención. En julio de 2025, Moscú presentó ante la OPAQ una solicitud relativa a materiales que, según sus afirmaciones, habrían sido encontrados en mayo de ese año en Ilyinka, en la región de Donetsk, en un territorio temporalmente ocupado por Rusia.

Las circunstancias en que se recogieron esos materiales plantean serias interrogantes. Según la información disponible, fueron las propias autoridades rusas las que los recogieron y prepararon para su entrega en un territorio bajo su control exclusivo. Por tanto, el origen de las muestras, las condiciones de su conservación y la cadena de custodia requieren una verificación independiente.

Esta situación es sustancialmente diferente de las visitas técnicas de la OPAQ a Ucrania, durante las cuales especialistas de la secretaría técnica recibieron muestras relacionadas con incidentes denunciados y se realizaron análisis en laboratorios designados por la organización. Las afirmaciones de un Estado no se convierten en hechos probados por el simple hecho de presentarse ante una organización internacional.

Si se equiparan materiales recogidos por una de las partes bajo su control exclusivo con pruebas verificadas de manera independiente, se creará un precedente peligroso: una potencia ocupante podría preparar unilateralmente materiales en un territorio ocupado y después exigir su reconocimiento internacional.

Chile ya ha condenado el uso de armas químicas por parte de Rusia

Chile ya ha expresado una posición clara sobre el uso de armas químicas por parte de Rusia. En 2022, durante la Conferencia de los Estados Partes de la Convención sobre las Armas Químicas, Chile condenó enérgicamente el envenenamiento del opositor ruso Alexéi Navalni con una sustancia de la familia Novichok, cuya presencia fue confirmada por los análisis de la OPAQ. La delegación chilena pidió investigar las circunstancias del incidente, identificar a los responsables y exigirles rendición de cuentas ante la justicia.

Esta posición sigue siendo relevante hoy. El principio de rechazo al uso de armas químicas debe aplicarse independientemente del Estado responsable. La coherencia en la defensa de este principio es también un criterio para evaluar la credibilidad del sistema internacional de control.

Para Chile, como país comprometido con el multilateralismo y el derecho internacional, la elección de los miembros del consejo ejecutivo de la OPAQ no es una cuestión lejana. Está en juego la confianza en un sistema que debe aplicar las mismas reglas a todos los Estados, sin excepciones.

Por qué importan estas elecciones

Ucrania insta a todos los Estados Partes de la Convención a que, al elegir a los miembros del consejo ejecutivo de la OPAQ para el período 2027-2029, tengan en cuenta no solo el principio de representación regional, sino también el historial de cumplimiento de las obligaciones internacionales de cada candidato. En particular, les pide que evalúen la candidatura de la Federación de Rusia a la luz de las denuncias documentadas sobre el empleo de sustancias químicas tóxicas en la guerra contra Ucrania y de las evaluaciones internacionales disponibles. La elección debe contribuir a reforzar la autoridad de la convención, no a debilitar la confianza en su aplicación.

Esperamos que todos los países que están comprometidos con el multilateralismo, el derecho internacional y la prohibición de las armas químicas, defiendan en la OPAQ tres principios fundamentales: la aplicación de las mismas normas a todos los Estados Partes, la independencia de la secretaría técnica y la verificación imparcial de las pruebas. Es muy importante tener en cuenta estos principios al evaluar las candidaturas y al definir la posición de cada país en la elección del consejo ejecutivo.

Las denuncias de posibles infracciones deben investigarse mediante los procedimientos establecidos por la 0rganización, y ninguna acusación debe considerarse probada sin una evaluación adecuada de las pruebas.

No se trata de sustituir la investigación técnica por una decisión política, sino de garantizar que las obligaciones internacionales tengan un significado real y que las posibles infracciones no queden sin respuesta. La credibilidad de la OPAQ depende tanto de la solidez de sus procedimientos como de la voluntad de los Estados Partes de defenderlos de manera coherente.

El sistema internacional de prohibición de las armas químicas no puede permitirse "poner al zorro a cuidar el gallinero". En noviembre, todos los Estados Partes de la convención, incluido Chile, tendrán la oportunidad de demostrar que la Convención no es una mera declaración de principios, sino un compromiso internacional que exige responsabilidad, transparencia y rendición de cuentas.