La inteligencia artificial (IA) ha revelado el alto grado de soledad de una parte importante de la población que la utiliza para no sentirse sin nadie al lado(1), así como su capacidad de ejercer persuasión masiva para generar cambios de opinión(2).
Lo inquietante es que, en este siglo de la comunicación instantánea, una parte importante de la población se sienta sola, lo que habla de una crisis no menor asociada a la salud mental y del impacto que la era moderna ha tenido en ella(3). Por otro lado, el impacto que puede generar en el cambio de opinión no necesariamente es positivo. En las redes sociales se nos sugiere qué comer, qué comprar o qué música escuchar, y hoy también intenta vendernos gatos por liebre y hacernos cambiar de opinión. En mi X aparecen, por ejemplo, a diario las bondades de Arrau, Republicanos, José Antonio padre y junior, y tantos otros, quienes, con sus acciones de bondad y declaraciones llenas de justicia, ya cumplen con los requisitos para su canonización.
Esta distorsión de la realidad que nos muestran las redes sociales no podría explicarse sin el factor que llamaré factor Cerimedo. Este factor quedó evidenciado con la detención y el inicio del proceso de investigación contra Fernando Cerimedo en Bolivia. Cerimedo es un reconocido granjero de bots(4) que, a través del uso de la IA, favoreció el florecimiento de la oscura, mentirosa y nefasta ultraderecha latinoamericana, incluida la nacional. Pese a la negación de José Antonio Kast sobre la participación de este personaje en la política actual chilena, es difícil no asociarlo con la sucia campaña contra el estallido social, el rechazo de la Constitución y los ataques, en la noche de los cuchillos largos que organizó Kast, contra candidatos de su mismo sector a la presidencia.
Desafortunadamente para nosotros, los sectores de la ultraderecha se dieron cuenta antes de cómo este nuevo tipo de comunicación puede llevar a convencer a la gente a través de argumentos falaces, reivindicando la batalla cultural de la que ya Gramsci nos advirtió en pleno fascismo(5). Desde el punto de vista de una persona que usa la IA en su contexto de soledad, ¿cómo no creer en ella cuando genera rápidamente una gran cantidad de argumentos y afirmaciones que coinciden con las expectativas, creencias o preferencias? Es como si la IA, en una tendencia a adaptar sus respuestas, incluso cuando ello puede comprometer la precisión o veracidad de la información, buscara ser complaciente con el usuario, un concepto conocido como sycophancy o sicofantía algorítmica(6).
Aquí, entonces, es donde se aprovecha el factor Cerimedo, ya que la IA puede generar afirmaciones a través de argumentos no siempre reales e inducir cambios de opinión en base a falacias. Es tremendamente peligroso(7), más aún cuando la IA me conoce y genera contenidos personalizados(8), y que, gracias a la generación de tendencias, pueden llevar a convencer solo porque mucha gente lo está aceptando: "Mal de muchos, consuelo de tontos". Es por eso, por ejemplo, que parte de la población, orgullosamente ignorante, cree en Alex Kaiser cuando cita sus propios libros y nos dice que los nazis eran socialistas. Esta persuasión, en el caso de los Kaiser, no equivale a la verdad y, peor aún, puede llegar a reforzar creencias erróneas y teorías conspirativas, incluyendo que los comunistas comemos guaguas(9)(10). Claro que es más fácil persuadir y operar simultáneamente sobre millones de personas, lo que ha sido definido como la hipersuasión(11).
¿Qué puede ser mejor que la existencia de un amigo que no me cuestione, me agasaje y me apoye siempre, además de encontrarme siempre la razón? ¿Puede la IA ser un escape de la realidad y hacerme sentir especial? Es difícil no creer que sí, como ocurrió con la tendencia de los avatares de los estudios Ghibli(12) y, esta semana, con la tendencia viral de generar imágenes de sí mismos con un look propio de los años '80(13). Si bien no hay nada particularmente peligroso en querer jugar con la estética del pasado, el factor Cerimedo ya nos quiere convencer de volver a los '80 de una forma u otra, algo que deja de ser estético y comienza a adquirir una dimensión política impulsada desde inicios de esta Presidencia.
Porque los años '80 en Chile no fueron solo una estética: fueron los de un país con crisis económica y recesión, con pérdida de derechos sociales y bajo gasto del Estado, además de estar rodeados de militares que se hacían pasar por políticos y mostraban una baja o nula capacidad de defender al país, como nos está pasando con las declaraciones de Milei en el foro de derecha radical realizado en Santiago. Tampoco debemos olvidar que la Constitución de 1980 incluyó el artículo 24 transitorio, una forma que actualmente Kast quie-re resucitar(14) y que fue la herramienta legal que pavimentó la violación sistemática de los derechos humanos de personas consideradas una amenaza para el orden público, entre las cuales, de acuerdo con las definiciones actuales de Kast y Arrau, por cierto, me incluyo.
La diferencia entre volver a los años '80 mediante una imagen generada por IA y volver políticamente a los años '80 con esta IA es, por supuesto, enorme. Quizás esa sea una de las paradojas de nuestro tiempo: que aquello que creamos pueda hacernos cambiar lo que creemos. Utilizamos las tecnologías más avanzadas jamás desarrolladas para jugar a parecer personas del pasado, mientras resurgen discursos políticos dispuestos a recuperar, en nombre del orden, estructuras de poder y restricciones a las libertades que deberían pertenecer definitivamente a ese pasado y que han sido propugnadas por los nuevos Goebbels de las redes sociales, como Fernando Cerimedo, apoyando a los nuevos "adolfitos" de América Latina.
(1) Por qué hablar con la IA se siente tan bien
(2) Powers of persuasion
(3) Mental Health and Well-Being in the Modern Era: A Comprehensive Review of Challenges and Interventions
(4) Del Rechazo a Kast: la ruta en Chile de Fernando Cerimedo, el "rey de los trolls"
(5) Marx, Gramsci y Quijano: la decolonialidad en la batalla cultural
(6) Algorithmic sycophancy: A new source of systematic distortion in AI-driven biomedical research
(7) Bai, H., Voelkel, J. G., Muldowney, S., Eichstaedt, J. C., & Willer, R. (2025). LLM-generated messages can persuade humans on policy issues. Nature Communications, 16, 6037.
(8) Salvi, F., Horta Ribeiro, M., Gallotti, R., & West, R. (2025). On the conver-sational persuasiveness of GPT-4. Nature Human Behaviour, 9, 1645–1653.
(9) Costello, T. H., et al. (2026). Large language models can effectively con-vince people to believe conspiracies. arXiv:2601.05050. Preprint.
(10) Hackenburg, K., et al. (2026). AI systems out-persuade expert humans. arXiv:2606.16475. Preprint.
(11) Floridi, L. (2024). Hypersuasion: On AI's persuasive power and how to deal with it.
(12) Viral Studio Ghibli-style AI images showcase power – and copyright concerns – of ChatGPT update
(13) Cómo hacer el trend de los años 80 con IA y por qué las fotos retro se volvieron virales
(14) La Constitución de la seguridad: cómo Kast rediseña el Estado