La cuenta pública del Presidente Kast se dio en un turbulento contexto económico: desempleo superior al 9% en el trimestre móvil febrero-abril, y un Imacec con una caída de 1,2%, son cifras inquietantes que requieren de acciones concretas. En este sentido, el fuerte énfasis en inversión, y racionalización de permisos sectoriales, junto a otras medidas relativas al desempleo, son aciertos que apuntan en la dirección correcta.
Sin embargo, existe una omisión particularmente delicada de las regiones de Chile. En efecto, durante todo el discurso, hubo sólo 6 alusiones a las regiones, y ninguna a la descentralización.
Se trata de una omisión extraña, pues en un relato claramente orientado a la racionalización del Estado, uno de sus principales mecanismos no fue siquiera mencionado. Y es que la descentralización es precisamente una forma para re-organizar la administración pública, mejorando su capacidad de respuesta de acuerdo con las características de cada territorio, algo particularmente importante en un país extenso como el nuestro.
¿Qué tareas deben relocalizarse para que sean mejor ejercidas? ¿Qué tareas eminentemente territoriales, como el desarrollo turístico, debieran dar un salto en descentralización? Estas y otras preguntas deben estar en todo debate serio sobre racionalización del Estado.
Pero existe un espacio. El Presidente Kast anunció la constitución de una Comisión de Expertos para proponer una nueva arquitectura del Estado, cuyas propuestas deben materializarse en una agenda legislativa sobre la materia. Sin lugar a duda, la descentralización ocupará un punto neurálgico en el diálogo y las propuestas de esa comisión. Desde la Asociación de Gobernadores Regionales de Chile, esperamos participar de ese valioso espacio de reflexión propositiva, pues las regiones son la columna vertebral del país, y la descentralización es una urgencia que no puede ser omitida.