Cirugías en menores, cambios mayores

Según los datos del ministerio de Salud, durante los meses de invierno aumentan los accidentes con quemaduras en niños, llegando a un 30% más que en otras estaciones, lo que queda en evidencia en los pabellones de clínicas y hospitales. Asimismo, los últimos datos de Adimark arrojan que cerca de medio millar de niños nace con fisura de labio,-también conocido como labio leporino. Esto redunda en una gran cantidad de padres buscando una solución para las secuelas asociadas a los problemas de salud de sus hijos.

La cirugía plástica no sólo es estética, también tiene como fin reconstruir defectos congénitos, postraumáticos o para atenuar cicatrices de otras cirugías. En el caso de la fisura de labio, una malformación que se origina entre la cuarta y la novena semana de gestación y puede afectar la alimentación, el desarrollo del habla y también el autoestima de los pacientes, una cirugía plástica reconstructiva realizada por expertos certificados tiene un alto nivel de éxito en su tratamiento.

En cuando a las quemaduras, un procedimiento  reconstructivo muchas veces es indicado para tratar casos agudos y las consecuencias de las lesiones en el organismo. Las cicatrices o huellas que deja una quemadura producen una alteración funcional y estética en los pacientes, por lo que es fundamental que el tratamiento sea realizado por un especialista adecuadamente capacitado para su manejo.

Y siempre que realizamos estos tratamientos en niños, involucramos a la familia. Cuando un menor de edad se somete a una intervención, nunca debe estar solo. Estas cirugías constan de varias sesiones, por este motivo lo más importante es que los pacientes tengan acceso a información apropiada, una atención especializada de salud y recurran a especialistas certificados.

Otro tipo de intervenciones reconstructivas solicitadas por pacientes menores de edad son la otoplastía (corrección de orejas aladas), la reducción mamaria o la rinoplastía.

No obstante, en los pacientes menores de edad es necesaria una adecuada evaluación desde punto de vista físico y sicológico antes de realizar estas cirugías.

Así, se pueden determinar los motivos por los cuales la solicita, su capacidad de enfrentar una operación y los cambios que producirá. Esto puede requerir de un equipo multidisciplinario que considere la participación conjunta de un pediatra, psicólogo y un cirujano plástico.

El primer diagnóstico es clave. Además, esto implica considerar que la evolución de las intervenciones quirúrgicas en menores difiere a la de los adultos, porque la estructura tratada y los órganos están aún en crecimiento, y así también la autoestima  de las personas.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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