Interoperabilidad: que lo esencial sea visible a los ojos

Mientras el debate público suele concentrarse en las falencias de lo que podemos ver, poco se dice sobre un avance estructural que puede marcar una diferencia real en algo que es invisible, pero que tiene un impacto positivo en los sistemas: la interoperabilidad.

Como en otras áreas, en salud, la falta de comunicación entre los sistemas ha sido, por años, una de las principales barreras para una atención oportuna, continua y eficiente. Sistemas aislados, exámenes duplicados, información clínica fragmentada y decisiones tomadas sin toda la información disponible forman parte de una realidad que impacta negativamente a pacientes y equipos de salud.

El Ministerio de Salud ha avanzado en los últimos años muy decididamente en esta materia, y no cabe duda de que la actualización de la Norma Técnica de Interoperabilidad, en el contexto de la transformación digital del Estado, no es un detalle administrativo: es una señal política y técnica muy relevante para la administración pública.

Sin embargo, el verdadero desafío es la implementación. La interoperabilidad no se resuelve sólo con decretos, ni con tecnología: se necesitan personas formadas, coordinaciones entre instituciones y voluntad para cambiar prácticas arraigadas. Valorar este avance implica también exigir que se traduzca en resultados concretos para el bienestar de las personas.

Chile no puede seguir postergando una gestión basada en información en todas las áreas, y en especial en salud. Esta actualización normativa abre una oportunidad que no debe desperdiciarse. Hagamos que lo invisible sea importante, y que nos permita mejorar los resultados de salud.

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