Cuando el propósito no basta: el desafío de fortalecer y sostener a la sociedad civil

Chile cuenta con una sociedad civil extraordinariamente activa. A diario, miles de organizaciones trabajan para enfrentar desafíos tan diversos como la pobreza, la exclusión, la salud mental, la educación, el cuidado del medioambiente o el desarrollo comunitario. Muchas veces llegan donde el Estado no alcanza, responden con rapidez a necesidades emergentes y construyen soluciones desde los territorios.

Sin embargo, detrás de esa enorme capacidad de acción existe una realidad menos visible: a muchas organizaciones les cuesta sostener en el tiempo aquello que hacen tan bien.

Durante años, la conversación pública sobre las organizaciones sociales se ha concentrado en su impacto, en las causas que impulsan o en la cantidad de personas que logran beneficiar. Esa mirada es necesaria, pero insuficiente. Porque una organización no solo necesita saber qué problema quiere resolver, también necesita contar con las capacidades que le permitan seguir haciéndolo dentro de cinco o 10 años.

Los resultados del Índice de Fortalecimiento Organizacional (IFO) 2025, elaborado por Fundación Trascender, permiten observar con mayor claridad este fenómeno. El estudio, aplicado a 110 organizaciones de la sociedad civil muestra que el ecosistema presenta fortalezas importantes en identidad organizacional y modelo de intervención. Las organizaciones saben por qué existen y cómo atender sus causas sociales. Sin embargo, las mayores brechas aparecen precisamente en aquellas dimensiones que permiten sostener ese impacto: financiamiento, comunicaciones y gestión organizacional.

Mientras el modelo de intervención alcanza un promedio de 3,4 puntos en una escala de 1 a 5, la sostenibilidad financiera llega a 2,0 y las comunicaciones a 1,9. La conclusión más esclarecedora: el ecosistema es fuerte en propósito, pero presenta desafíos importantes en estructura.

No se trata de un problema aislado ni de una realidad que afecte solo a ciertos territorios. Nuestro informe revela diferencias relativamente acotadas entre macrozonas del país, lo que sugiere que estamos frente a un desafío estructural del sector. Tampoco parece ser un problema de falta de organizaciones: Chile cuenta con más de 400 mil registradas, pero poco más de la mitad se encuentran activas; la pregunta, entonces, es saber cuántas cuentan con las condiciones necesarias para sostener y proyectar su trabajo.

A la sociedad civil le exigimos que innove, que colabore y rinda cuentas de manera impecable, pero paradójicamente le seguimos financiando únicamente el proyecto a corto plazo y la actividad visible. Olvidamos con facilidad que detrás de esos resultados tangibles existen equipos y procesos que requieren inversión y oxígeno. Fortalecer a una organización es, en esencia, una inversión directa en su capacidad de resistir. Cuando una fundación mejora sus finanzas o robustece su gobernanza, no gasta tiempo en burocracia, está construyendo los cimientos para sobrevivir y abrazar de manera mucho más efectiva a sus comunidades, asegurando valor público que los haga sostenible en el tiempo.

En Fundación Trascender hemos aprendido esta lección vital durante más de 25 años acompañando a la sociedad civil mediante el voluntariado profesional. Por eso, el IFO 2025 es un llamado a despertar y actuar; a las organizaciones, para que asuman su fortalecimiento como prioridad ineludible; a las empresas y donantes, para que comprendan que financiar capacidades internas es tan transformador como financiar la acción en terreno; y al Estado, para que asuma el desarrollo organizacional como un pilar irrenunciable en sus políticas.

Conectamos a los voluntarios profesionales para los desafíos del país, pero no es cualquier conexión, es una que tenga una hoja de ruta coherente, pertinente, que permita al sistema generar avances. Habilitar a las organizaciones sociales en una gran inversión para las empresas y el mundo público, de manera de ir avanzando en la correcta gestión de recursos, transparencia y mayor alcance en el impacto, del abnegado y comprometido trabajo de muchas personas a lo largo del país. Porque cuando el propósito no basta, fortalecer a quienes lo hacen posible es la mejor manera de asegurar que ese propósito perdure y transforme.