El poderoso efecto del “No”

Desde diversas perspectivas, la expresión “no” utilizada convenientemente, en vez de cerrar, abre puertas. Funciona así porque muchas personas han sido educadas para congraciarse con la opinión de los demás, aunque esto les represente postergarse y quedarse en un segundo plano de su existencia. Debes saber desde ya que estos son signos de violencia y de sometimiento.

El “no” asertivo, bien dicho en el momento apropiado, abre un universo de posibilidades, más allá de que las personas teman decirlo con toda claridad.

Muchas personas aluden a un sinfín de motivos para evitar decir que no cuando es conveniente. Así, aparecen excusas limitativas como, por ejemplo, que tienen miedo a ser juzgados por los demás, les parece que los otros se enfadarán y alejarán, o que, en su fantasía, piensan que es mejor decir siempre que sí, aún a costa de su propia voluntad.

Otra justificación es que se trata de personas que quieren agradar todo el tiempo, y también, en un sentido profundo, buscan complacer para recibir algo a cambio: se llama aprobación del otro. Se llama recibir un resto de amor. Parece difícil de entender, aunque así funciona.

Las personas débiles han sido entrenadas para buscar la aprobación de los otros. Es el caso de quienes no tienen opinión propia, o los que dejan que los otros elijan por ellos desde lo más simple - como qué ordenar en un restaurante - hasta temas profundos e invalidantes - como cuándo y quién decide sobre la felicidad en cualquier tipo relación, por citar un ejemplo recurrente.

Este mecanismo inconsciente vuelve en contra su verdadera esencia, que es la libertad. Es que, de tanto decir que sí, incluso en contra suya, han construido unos lazos fuertes como cadenas que los atan a otros y a las circunstancias. De adultos, estas cadenas los inmovilizan y retienen en un punto donde muchas veces ya no pueden soltarse tan fácilmente.

Cuando decir “no” te favorece.

Hay otras circunstancias en que el “no” favorece en el desarrollo y la ejecución de aspectos operativos de la vida. Por ejemplo, en la expresión de opiniones, para evitar ser manipulado por los demás o ser llevado de narices por las masas, el gobierno, la política u otros, debido a que, si la persona es débil, se encuentra en inferioridad de condiciones para tomar sus propias elecciones y decisiones.

En relaciones de pareja nadie está obligado a hacer lo que no quiere. Esto implicará delimitar las cosas para no sentirse vulnerado en sus derechos más íntimos. También es conveniente tener presente el “no” en negociaciones de cualquier tipo, ya que nadie está obligado a expedirse en su propia contra, por más manipulación emocional y psicológica que quiera ejercer la otra parte.

A su vez, es un gran impulsor de éxito de los negocios. Está comprobado que decir que no cuando las condiciones que se presentan van en contra del mínimo aceptable, es lo que fortalece tu posición para obtener algo mejor, en esta o cualquier otra circunstancia. En muchos países se acostumbra, por ejemplo, al regateo de precios y honorarios. Si es tu caso, y mantienes un no asertivo, es posible dar la vuelta de ese intento de manipulación espurio, para fortalecer tu autoestima y valoración. Siendo más claros: cuantas más veces digas que no, paulatinamente mejora tu posición.

Para empezar a funcionar de manera distinta será necesario que experimentes paulatinamente con cambios pequeños, casi microscópicos, y que los sostengas en el tiempo. Necesitas fortalecer tu estructura interna, y esto se logra practicando continuamente.

Esfuérzate por tomar tus propias decisiones; toma posturas cada vez sobre cosas mayores; elimina el sí en automático de tu conducta frecuente; verbaliza lo que sientes en cada momento, no lo postergues ni guardes. Pon freno a quienes quieran abusar o elegir por ti.

Se trata de ti. Se trata de tu vida, tus valores, tus elecciones, aunque sean inconscientes. Eso es indelegable, aunque hayas vivido toda tu vida en la forma contraria a lo que querías, entregando a otro parte de tu libertad.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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