Chile: referente en innovación e investigación agroalimentaria

La agricultura enfrenta hoy desafíos que trascienden con creces las fronteras nacionales. El cambio climático, la presión sobre los recursos naturales, la necesidad de producir alimentos más saludables y sostenibles, y la acelerada transformación tecnológica del sector agroalimentario configuran un escenario global complejo, dinámico y altamente competitivo. En este contexto, la cooperación internacional dejó hace tiempo de ser una aspiración deseable para convertirse en una herramienta estratégica indispensable.

En el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) esta convicción se ha traducido en hechos concretos. Durante los últimos años, la cooperación internacional se consolidó como uno de los ejes más relevantes de nuestra gestión, con resultados verificables que fortalecen la investigación, la innovación y la transferencia tecnológica al servicio del sector agroalimentario chileno.

Este avance ha sido posible gracias a una conducción técnica especializada y consistente, liderada por el área de Cooperación Internacional de INIA, lo que ha permitido al Instituto articular una estrategia que combina excelencia científica, visión global y pertinencia territorial, alineando la agenda internacional con las prioridades del país y del sector silvoagropecuario.

Entre 2022 y 2025, INIA suscribió más de 40 acuerdos marco de colaboración internacional con instituciones de América Latina, Europa, Asia y África. Sin embargo, el énfasis de esta gestión ha estado puesto en transformar estos marcos generales en convenios específicos con impacto real. Solo en 2024 y 2025, los convenios internacionales activos alcanzaron 17 iniciativas, junto con la incorporación de cuatro nuevos servicios tecnológicos, superando los $1.500 millones en proyectos y actividades financiadas mayoritariamente con recursos internacionales y de cooperación.

Estos acuerdos se concentran en áreas críticas para el futuro de la agricultura chilena, tales como la agricultura sostenible y regenerativa, el mejoramiento genético avanzado, la conservación y uso de recursos fitogenéticos, el desarrollo de bioinsumos, la agricultura digital y la mitigación de gases de efecto invernadero. Un ejemplo concreto de este enfoque es el convenio con el Centro Internacional de la Papa (CIP) de Perú, que permitió avanzar en el establecimiento de un criobanco de raíces y tubérculos en INIA Remehue, en la Región de Los Lagos, fortaleciendo la seguridad genética de cultivos estratégicos frente al cambio climático.

En esa misma línea, durante el último año Chile recibió la visita del director ejecutivo de Crop Trust, doctor Stefan Schmitz, quien participó en un seminario internacional realizado en la sede de la Cepal y conoció las capacidades científicas del Centro Regional INIA La Platina. En ambas instancias, destacó el rol que el país cumple en la conservación y uso de los recursos genéticos vegetales y la necesidad de fortalecer una red regional de bancos de germoplasma, reconociendo a Chile como un referente en América Latina en esta materia.

Este reconocimiento se sustenta en un trabajo de largo plazo. A través de INIA, Chile mantiene un sistema robusto de bancos de germoplasma y participa activamente en la red global de conservación de semillas, incluido el Svalbard Global Seed Vault, donde el país resguarda copias de seguridad de cerca de cien variedades de trigo desarrolladas por INIA, además de maíces estratégicos, bajo el sistema de "caja negra", que asegura su uso exclusivo y resguarda la soberanía genética nacional. Se trata de cooperación internacional con impacto directo en la seguridad alimentaria, la resiliencia productiva y la protección del patrimonio genético del país.

Durante el último año también se profundizó la cooperación con Asia, particularmente con Corea del Sur y China, en ámbitos como agricultura digital, robótica e inteligencia artificial aplicada al agro. Estas alianzas han permitido no solo acceder a nuevas tecnologías, sino también formar capacidades técnicas en nuestros equipos, facilitando una toma de decisiones más precisa y oportuna en los sistemas productivos.

La cooperación internacional se expresa, además, en las personas. INIA registra un promedio anual superior a 100 comisiones de servicio internacionales, que involucran a investigadores, extensionistas y directivos de todos los centros regionales del país. Estas participaciones, financiadas en su mayoría por las entidades internacionales convocantes, han sido claves para incorporar metodologías, tecnologías y enfoques que hoy se aplican directamente en los territorios productivos de Chile.

Asimismo, el Instituto ha fortalecido su rol en instancias multilaterales y regionales. Durante el bienio 2024-2025, Chile ejerció la vicepresidencia de Procisur, plataforma estratégica de cooperación Sur–Sur, y mantiene una participación activa en espacios como Fontagro, FAO, APEC, COP, G-20 y la Global Research Alliance, posicionando al país como un actor técnico confiable en los debates globales sobre agricultura, sostenibilidad y cambio climático.

Estos hechos confirman que la cooperación internacional es una herramienta estratégica para el desarrollo agrícola del país, que le ha permitido posicionarse como una referencia en la investigación y desarrollo de la agricultura de clima templado. Profundizar este camino será vital para seguir avanzando hacia una agricultura más resiliente, innovadora y sostenible, capaz de responder a los desafíos globales sin perder su anclaje territorial.

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