Desafíos de la Nacionalización del cobre

Hace 46 años, Chile tomó una decisión sobre la explotación del cobre, consciente de los mayores ingresos que recibiría el Estado, y de una posición ideológica también, procedió a nacionalizar la gran minería. Y es que no se entiende a un pueblo como soberano cuando no controla los recursos estratégicos de su tierra.

Hoy no hay duda que lo anterior ha sido el mejor negocio de la historia, y es que Codelco ha entregado más de USD104.000 MM al Fisco, lo que equivale a 20 años de educación gratuita universal.

Renacionalizar el cobre es un horizonte que distingue a los actores, y que dibuja un marco para su política de alianzas. Hoy más que nunca urge recuperar la soberanía, urge recuperar la dignidad, y recuperar nuestro cobre, aquello cabe de perogrullo, pero también es indispensable una política minera de largo plazo, con desafíos tan relevantes como el anterior. Al respecto cabe mencionar algunos aspectos relevantes.

Política de Fundiciones y Refinerías. Chile produce casi 6 millones de toneladas de cobre al año (30% de la producción mundial). De esta cifra,  1/3 es de CODELCO, y 2/3 de la Gran Minería Privada (GMP). Pero si hablamos de cobre refinado, vale decir, de alta pureza, y elaborado hasta  en su etapa final, los números se invierten y convergen a que CODELCO exporta 2/3 y la GMP 1/3.

La necesidad de fundir y refinar el cobre en Chile y frenar la exportación de cobre concentrado) tiene al menos dos grandes justificaciones.

Poder Monopsonio de China. De la capacidad de fundición y refinamiento en el mundo, el 50% está integrado verticalmente, vale decir, corresponde a las mineras que funden y refinan su propio mineral, y de la otra mitad que estaría disponible, el 50% lo controla China.

Si Chile transforma su modelo de negocios a la exportación de concentrados, se vería sometido completamente a las reglas del país asiático, lo que implica que China podría fijar los precios de compra, capturando las rentas del negocio.

Sub-productos. Al fundir y refinar el cobre, se extraen otros minerales, como oro, plata, molibdeno, y ácido sulfúrico, los cuales no se declaran en los concentrados, o se declaran en menor cuantía, provocando un daño a las arcas del fisco.

Tal es el valor de los subproductos, CODELCO, que sí funde y refina en Chile y tiene un control transparente de los subproductos ha pagado todos sus costos de operación gracias a su venta.

Eliminación del 10% de las ventas de Codelco a las Fuerzas Armadas. La Ley 13.196, conocida como la Ley Reservada del Cobre, fue aprobada y publicada en edición restringida durante el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo (1958) y luego modificada por la Dictadura Militar mediante decretos y leyes secretas desde 1973 a 1986.

Esta Ley plantea que el 10% de las ventas totales (no las utilidades) de Codelco, debe destinarse al financiamiento de las compras militares con un piso mínimo de USD 320 millones para cada una de las tres ramas de las Fuerzas Armadas.

La Ley Reservada del Cobre constituye un privilegio para un sector específico, que no debe competir por recursos en Ley de Presupuestos, constituyendo un enclave autoritario en el sistema democrático.

Chile debe avanzar a una planificación de su capacidad estratégica a largo plazo, mediante presupuestos plurianuales, que no dependan de un factor que nada tiene que ver con lo militar, como lo es el precio del cobre.

Capitalización Estructural de Codelco y su Internacionalización. La ley anterior importa dos debilidades estructurales para Codelco,la primera es la incapacidad de financiar sus inversiones.

Los Proyectos Estructurales, son una cartera de inversiones de más de USD18.000 MM, los cuales permitirán hacer frente al agotamiento natural de sus yacimientos. De no ejecutar estos proyectos, Codelco producirá para el año 2025 en torno a un 43% de lo que hoy produce y alrededor de un 22% algunos años más tarde, lo que extinguiría casi completamente los aportes de la minera al Estado.

Lo anterior se ha realizado mayoritariamente vía deuda, la que hoy alcanza los USD 14.500 millones. Y es que mientras los niveles de re-inversión de las utilidades en CODELCO rondan el 9%, la Gran Minería Privada del Cobre (GMP) re-invierte entre el 40- 50%.

Es imposible permitir a Codelco reinvertir parte de sus utilidades mientras deba entregárselas completamente al Fisco y las Fuerzas Armadas.

Incapacidad política para internacionalizarse. Latinoamérica tiene una serie de yacimientos por explorar y explotar, mientras que Chile tiene el conocimiento técnico para hacerlo. En ese desafío Codelco tiene una ventaja comparativa frente a las transnacionales del cobre, dado que existe en el territorio confianza a una empresa de un Estado vecino, en comparación a empresas de origen imperial, con una historia de abusos.

Sin embargo, políticamente es imposible convencer a los pueblos vecinos de asociarse con Codelco, a sabiendas que sus riquezas naturales irán directamente destinadas, en un porcentaje fijo y previo de sus ventas, a financiar a su ejército.

Eliminar la ley reservada del cobre, abre paso a una capacidad económica y diplomática de cooperación con el vecindario, permitiendo crear una transnacional de primer nivel manejada por el Estado chileno.

Sustentabilidad y Relación con las Comunidades. Hoy las visiones más sustentables y desarrollistas interpelan a la industria. La creación de empleos y el encadenamiento productivo de la minería no terminan por justificar los efectos nocivos que produce en su entorno.

No solo es necesaria la regulación normativa del Estado, sino que se necesita la propia comprensión de las empresas sobre su rol en el país. La industria minera no solo debe generar valor económico, sino también valor social compartido, ocuparse de sus trabajadores, las comunidades y el medio ambiente, además de proponer y cuidar sus estándares éticos y valores cívicos.

Política del Litio y gobernanza de los salares. Chile posee un 57% de las reservas mundiales de litio, siendo el segundo país productor del planeta, y contando con las reservas de menor costo de explotación a nivel mundial.

Se estima que la demanda de este mineral crecerá de las 95.000 toneladas al año actuales, a las 250 mil en el 2020, pues se perfila como la energía del futuro para reactores de fusión nuclear y baterías de alta capacidad para vehículos de propulsión eléctrica, lo que abre una oportunidad para atraer empresas que manufacturen componentes para sus productos a en Chile.

La gran oportunidad del litio no está (y tampoco es excluyente) en los aportes directos que pueda dar su exportación al fisco, sino en que la electro movilidad elevará la demanda en más de 1.5 millones de toneladas de cobre adicionales para los autos eléctricos, por tanto asegurar el abastecimiento de su componente básico (litio) le permitirá a Chile industrializarse y asegurar la demanda de cobre, su principal producto, por 30 años más.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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