El problema del proyecto Sala Cuna para Chile ya no es la falta de debate. El problema es que seguimos acumulando anuncios mientras las mujeres trabajadoras continúan esperando respuestas concretas. La reciente Cuenta Pública del Presidente José Antonio Kast confirmó que el Gobierno ingresará indicaciones al proyecto el próximo 15 de junio, pero nuevamente dejó fuera lo esencial: explicar qué cambios propone y si está dispuesto a avanzar en una política pública que contribuya efectivamente a reducir las brechas que enfrentan las mujeres en el mundo del trabajo.
Para la CUT, la discusión sobre Sala Cuna Universal no puede transformarse en un ejercicio de marketing político. Lo que está en juego es la posibilidad de que miles de mujeres puedan acceder, mantenerse y desarrollarse en el empleo sin que la maternidad siga operando como una barrera para su autonomía económica.
Por eso hemos sostenido una posición clara y consistente durante años. Chile necesita una ley que elimine definitivamente el artículo 203 del Código del Trabajo, una norma que termina asociando los costos del cuidado infantil a la contratación de mujeres y que, en los hechos, opera como un factor de discriminación laboral. Mientras esa lógica se mantenga, seguiremos enfrentando obstáculos estructurales para avanzar hacia una mayor igualdad en el empleo.
Pero eliminar el artículo 203 es solo el punto de partida. Sala Cuna para Chile debe construirse sobre cuatro pilares fundamentales: acceso universal, corresponsabilidad social en los cuidados, financiamiento sostenible y fortalecimiento de la educación inicial pública.
Universalidad significa que el acceso al cuidado infantil no puede depender del tamaño de la empresa, del tipo de contrato o de la situación laboral de las madres. Corresponsabilidad implica comprender que los cuidados son una responsabilidad de hombres y mujeres y compartidas con el Estado, los empleadores y la sociedad en su conjunto, y no una carga que debe recaer exclusivamente sobre las mujeres.
Financiamiento sostenible significa asegurar recursos permanentes que permitan garantizar cobertura y calidad. Y fortalecer la educación inicial pública supone reconocer el rol estratégico que cumplen las instituciones que hoy sostienen gran parte de esta tarea y que deben ser parte central de cualquier reforma, para lo cual el fondo de sala cuna que permitiría abordar brechas entre las instituciones de educación inicial y fortalecer sus competencias en todo ámbito se vuelve fundamental.
Estas definiciones no son cuestiones técnicas secundarias. Son las condiciones mínimas para que una ley contribuya efectivamente a enfrentar una realidad preocupante: el desempleo femenino (10,5%es) continúa siendo superior al promedio nacional y golpea con especial fuerza a las mujeres jóvenes (25%). Detrás de esas cifras existe una enorme cantidad de talento, experiencia y proyectos de vida que quedan limitados por la ausencia de un sistema de cuidados acorde a las necesidades del país.
Por eso preocupa que, a pocos días del ingreso de las indicaciones, el Gobierno siga sin transparentar sus contenidos. Las mujeres trabajadoras no necesitan más expectativas ni titulares. Necesitan certezas.
El Presidente Kast tiene la oportunidad de demostrar si su Gobierno entiende que la ley Sala Cuna para Chile es una herramienta para ampliar derechos y fortalecer la participación laboral femenina, o si la considera simplemente una medida más dentro de su agenda comunicacional.
Desde la CUT seguiremos impulsando una reforma que esté a la altura de este desafío. Porque la discusión no es sobre una fecha en el calendario legislativo. Es sobre qué modelo de sociedad queremos construir: uno donde los cuidados siguen siendo una responsabilidad individual que limita la vida de las mujeres, o uno donde se reconozcan como un derecho social indispensable para alcanzar mayor igualdad y justicia. Esa es la definición de fondo que el Gobierno deberá enfrentar. Y es también la respuesta que miles de mujeres trabajadoras esperan conocer.