Lamentablemente, el tema de Becas Chile sigue dando de qué hablar. Y, lamentablemente, muchos opinantes y algunos profesionales que el ciudadano corriente pudiera considerar líderes de opinión tampoco conocen en detalle el programa Becas Chile, y vierten en redes sociales sendos comentarios y calificativos negativos en contra de los becarios.
El problema es el siguiente: Becas Chile no cuenta con un protocolo de seguimiento de los becarios. O sea, no tiene ningún mecanismo para verificar si el becado, una vez terminados los estudios de postgrado, retribuye o no al país. El ministerio a cargo sólo puede verificar si el becario está o no en Chile. Sin embargo, si está en Chile, no se sabe dónde está ni qué hace. Lo propio con los que no han vuelto.
Se ha puesto el foco en quienes no han vuelto. Esto se debe a que el reglamento que rige las becas sólo contempla un parámetro de verificación para justificar la inversión, que consiste en determinar si el becario está o no en territorio chileno.
Becas Chile es un modelo de los más extraordinarios en materia de política pública destinada a invertir en talentos nacionales, pues se ha definido como un derecho y, por tanto, un beneficio al que pueden acceder todos los ciudadanos. El Estado otorga estas becas por mérito, sin considerar procedencia, clase social, raza, religión, inclinación política, etc. Los postulantes son evaluados por expertos externos al Ministerio de Ciencias, órgano estatal que administra las becas, en cuanto a sus antecedentes académicos y a la proyección de sus habilidades y saberes.
Una vez que el becado termina su programa de postgrado, debe informar a la ANID (Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo) que ha cumplido con el primer postulado del acuerdo, consistente en finalizar el programa de estudios. O sea, la apuesta, en tanto inversión en capital humano, ya cumplió su objetivo.
El problema que nos convoca surge al llegar al ítem de retribución. Desgraciadamente, el único parámetro de medición de la política pública, en tanto inversión de capital, como dije al principio, es que el becario vuelva a vivir en Chile por un plazo determinado según los años en que fue becado. Un objetivo bastante básico, si se me permite hacer un comentario sobre aspectos de las ciencias económicas.
Sin embargo, desafío a todos los ciudadanos de nuestro país a que hagan las siguientes dos preguntas al Estado para calcular o verificar los alcances de la inversión hecha:
¿Sabe usted dónde trabajan actualmente los becarios de Becas Chile para retribuir al país? ¿Tiene usted un registro de acciones de retribución de los becarios de Becas Chile para medir el retorno de la inversión? La respuesta será, no.
Desgraciadamente, las respuestas del ministerio no obedecen a una "mala onda" del ministerio ni a la de la ANID. Simplemente obedecen al mal diseño del programa de Becas Chile, que sólo contempla la residencia en el país como único parámetro de verificación. Y al que debe revisar los antecedentes y hacer el checklist, le da lo mismo si vendes mermelada en un puesto ilegal en una feria libre o si descubres la cura del cáncer. El único parámetro de verificación es la residencia en Chile, validada por la PDI mediante un certificado de entrada y salida del país, para calcular el tiempo de residencia.
Todas las acciones de verdadera retribución, como la transferencia de conocimiento, la investigación, la representación de Chile en escenarios internacionales, las publicaciones, etc., no valen nada a la luz del decreto 664 que regula Becas Chile.
Otro desafío. Desafío a cualquier inversionista a validar este método para medir el retorno de la inversión. O sea, me niego a pensar que un inversionista pone el dinero para que se desarrollen las capacidades intelectuales de ciertas personas y que la única moneda de cambio sea que vuelva a vivir en la casa.
El Ministerio de Ciencias, que -como dije- es el ente del Estado que regula las Becas Chile, debe modificar el protocolo que rige la retribución. No sólo porque el diseño está mal hecho, sino porque le debe al país una respuesta: dado que la inversión de dinero se realiza con fondos del Estado, no se está midiendo correctamente.