La COP 25, una oportunidad para los municipios

Hace ya casi 4 años, en diciembre de 2015, líderes locales y regionales de todo el mundo nos reunimos en el Ayuntamiento de París convocados por su Alcaldesa Anne Hidalgo; el Ayuntamiento de París se transformaba así, en el lugar de encuentro del liderazgo político de alcaldes y líderes locales para asegurar un futuro sostenible y para plantear las medidas que los territorios ya están tomando para mitigar y adaptarse al cambio climático.

Nosotros, que trabajamos en el ámbito local, sabemos muy bien que para hacer frente al cambio climático se requieren soluciones técnicas, pero también es preciso tomar decisiones políticas, sobre el tipo de modelo que necesitamos.

Sumado a esto, hay que aprender a adaptarse a los retos medioambientales, así como crear unos mecanismos de gobernanza fiables que establezcan como prioritarias las necesidades de la ciudadanía.

La notable presencia de los gobiernos locales y regionales en la COP 21 fue importante para demostrar el amplio abanico de posibilidades de que dispone nuestro colectivo para llevar a cabo soluciones prácticas, a fin de atenuar el cambio climático y de adaptarse a el, así como de potenciar un desarrollo sostenible junto con una fuerte dimensión social basada en la participación de la ciudadanía.  

¿Por qué traigo a colación todo esto?  Porque esperamos que la COP 25 que se realizará en Santiago de Chile en diciembre próximo pueda dar continuidad a la enorme participación que el mundo local tuvo en Paris en 2015.

Y no es por un afán de protagonismo sin sentido. La razón fundamental es que es en los territorios donde se expresan las concretas consecuencias del Cambio Climático y son los municipios junto a sus vecinos y vecinas quienes deben buscar soluciones para enfrentar esas consecuencias.

Por ello, desde los municipios proponemos varias medidas. En primera instancia, se deben alinear los instrumentos de planificación municipal con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con el fin de ir definiendo una línea de adaptabilidad y una de mitigación, esta última seguramente requerirá recursos financieros para ejecutarla. De esto se desprende entonces un segundo punto que se refiere al acceso de los municipios a fondos frescos para esta materia.

Si somos uno de los 10 países del mundo que más vivirán los efectos del Calentamiento Global, debemos proveer los recursos suficientes y necesarios. En este sentido proponemos que el FNDR, así como contempla porcentajes para deporte, seguridad y cultura, contemple recursos para proyectos de mitigación y adaptabilidad al Cambio Climático.

En tercer lugar y vinculado con lo anterior, en alianza con los diversos niveles del Estado, deberíamos definir las 100 comunas que vivirán en el futuro inmediato los efectos del Cambio Climático, a objeto de que sean priorizadas para efectos de inversiones.

Hemos dicho frecuentemente que los municipios son la primera línea estatal a la que recurren las personas y dramáticamente lo hemos vivido en los últimos años con las catástrofes naturales que diversas comunas han debido enfrentar como aluviones e incendios forestales. Por ello debemos promover un importante y amplio proceso de participación de la comunidad para enfrentar estas temáticas de futuro.

En la COP 21 en París se definió un relevante volumen de recursos financieros. Creo que en la COP 25 debemos exigir que se garantice que los recursos de este Fondo Verde del Clima se canalicen prioritariamente a los países en mayor riesgo y vulnerabilidad ante el calentamiento global, la sequía y la subida del nivel del mar. 

Es importante también plantear la sugerencia de crear un mecanismo de supervisión que, complementariamente a los organismos ya aprobados por las COP precedentes, asegure el fiel cumplimiento de estos acuerdos mediante la creación de un Comité de Fiscalización del Fondo Verde del Clima conformado por países considerados por la ONU de mayor riesgo y vulnerabilidad ante el cambio climático. 

En fin, la COP 25 debe ser entendida no como un hito final pues más bien debe ser un espacio para impulsar ideas y unir voluntades con perspectiva de futuro. Y si nuestra especie quiere tener futuro, es imperioso respetar nuestro planeta que es nuestra gran aldea.

La tierra se va a sacudir de nosotros y seguirá existiendo y si queremos seguir viviendo en ella aún estamos a tiempo, pero este se acorta. Debemos actuar ahora y ese actuar debe ser desde los territorios. 

Los gobiernos locales, las ONGs y las organizaciones ciudadanas tenemos la oportunidad de abordar colectivamente este desafío que, apelando a la oportunidad y responsabilidad político-sanitaria con la base social, comprometamos al sector público-privado con el desafío de paliar los efectos del cambio climático. 

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