Distinguir para unir

Los últimos actos la política chilena ha padecido  dos comportamientos  que ha llevado al desprestigio y rechazo: la falta de claridad de su conducta y la carencia de ética personal y partidaria que confunde a la opinión pública.

Agregaría un hecho histórico que debemos recordar para comprender mejor la evolución del país.  Chile  ha sido un laboratorio de casi todos los modelos de gobierno en 100 años.

Gobierno democrático, Gobierno de amigos personales, Dictadura militar de Derecha, Gobierno de Centro-Izquierda y Gobierno de Centro y gobierno de algunos indefinidos. Eso ha producido una versatilidad en el que todo pasa para que todo siga igual y de los cambios  de partido confunden la ética con la ambición personal separada por una delgada línea roja.

Ha sido un defecto de todos los partidos y la Democracia Cristiana ha sido duramente golpeada al punto que llegamos a presentar una moción que sancionaba por la pérdida del cargo de elección popular al que se retiraba del Partido por el cual había sido elegido o renunciaba a cualquier otra institución.  No prosperó en aquel entonces y así estamos ahora.

El actual Presidente de la República, de cuya inteligencia nunca he dudado, inauguró un modus operandi, que existió en la década del 40.  

Dentro de ese modo, la unidad nacional se completa  a través de comisiones con personeros institucionales del Gobierno  y algunos militantes opositores elegidos por él mismo con una fanfarria unitaria en una mano y un garrote verbal en la otra. 

Su significado sobrepasó a los partidos e introdujo un factor divisionario en la Oposición para lograr  sibilinamente un predominio mayor del presidencialismo frente al Congreso que es minimizado en su rol y eso obviamente produce un mayor presidencialismo frente a los parlamentarios.  El planteamiento es impecable  y un  simple maniqueísmo que el ejecutivo aprovecha en todo su poder publicitario.

Los buenos a un lado y los malos a otro  y en esto rige el plano inclinado que nos lleva  a la defensa de los Ministros del Gobierno apoyados por demócratas cristianos de alta principalía  como ha sucedido ahora por los ex ministros Jorge Burgos y Jorge Correa.  Es decir, primero comisiones, luego renuncias y ahora las defensas mencionadas por abogados D.C.

¿Debemos esperar otras renuncias conectadas por el Ejecutivo?  En nombre del bien nacional que impuso impúdicamente como una defensa del social-cristianismo.

No soy abogado, me he regido toda mi vida por el código ético del colegio médico, como se han regido por el código ético del colegio de abogado mis amigos a quienes he consultado. 

Esto significa en concreto que un abogado no puede dejar de atender a un cliente sólo si la persona que lo solicita o le propone su defensa es alguien necesitado económicamente, lo que obliga al abogado a atenderlo incluso PROBONO. 

¿Es el ministro Santelices necesitado económico? Evidentemente que no, tampoco pueden excusarse en la mayor cuantía que significa un juicio constitucional y menos aún llamarnos a comulgar en ruedas de carreta cuando saben que todo el país así lo entiende que esto es una martingala  que ratifica  el cuadro político que he escrito.

Finalmente dos grandes interrogantes.

Si el ministro no es un deteriorado político, y los abogados Burgos y Correa tampoco lo son ¿ cuál es la razón real de  estos por agraviar a su Partido de una forma soez y tan dura después de haber recibido honores y cargos de la Democracia Cristiana?

¿Qué dice la Democracia Cristiana frente a esto? Delega o piensa sancionar o aplicar, no disciplina, sino poner los antecedentes ante el Tribunal de Ética que fue creado hace ya algunos años.

La nueva Mesa Directiva ¿va a mantener la posición meramente pasiva del nuevo Presidente al decir que él no haría eso?

Toda discusión que este hecho genere tiene una sola conclusión,  si esto pasa sin mayor preocupación vendrán días peores.

No hay unidad nacional si para lograrlo se desconoce la realidad y se ocultan las verdaderas razones por las cuales se ha hecho un acto tan increíble.  Además,  la unidad puede hacerse sin  producir irritación en la oposición innecesariamente cuando en el Gobierno anterior del señor Piñera, apoyamos  diversos proyectos con clarísima disposición a colaborar. 

Más si el proyecto interesaba a la Primera Dama sobre “querer vivir sano”, el que sacamos en el congreso, con el congreso, desde el congreso, con el apoyo de todos los partidos en 5 meses y 12 días. Por ello también es mi obligación decir que ella tuvo la gentileza de invitarnos a la Moneda para celebrar la consolidación de esta idea.

Criticar lo que ha pasado no es agresividad, sino  evitar las confusiones y tratar de saber las intenciones de tan insólito actuar.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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