Gabriel Boric, la retórica de un embustero

La prensa ha anunciado la participación del expresidente Gabriel Boric en el llamado "Tercer Congreso Panamericano", realizado en Montevideo, Uruguay, y que reunió a entidades y dirigentes llamados "progresistas" o de "izquierda" del continente. En la ocasión, estuvo acompañado por parte del equipo de los niños mimados que gobernaron Chile con la impronta de un quintacolumnista.

En su intervención, Boric enarboló pretendidas "frases para el bronce" con la intención de dejar sentado que él y sus secuaces políticos son de izquierda. Lo que es absolutamente falso, el único gobierno de izquierda en Chile ha sido el de Salvador Allende, todos los demás gobiernos desde 1990 a la fecha han sido neopinochetistas o neoliberales o momiocristianos, obedientes a la voz del amo, y que con José Antonio Kast se puso la guinda de la torta al haberse establecido un gobierno de gorilas latifundistas, de orangutanes pinonazis, de explotadores ignorantes pero pillastres. Kast fue electo Presidente gracias a las traiciones del gobierno de Gabriel Boric, al sometimiento del conglomerado Apruebo Dignidad a un "republicanismo" y "democracia" falso, manipulado. Y un hecho fundamental para que aquello ocurriera fue el apoltronamiento de ministros, parlamentarios y dirigentes del PC. Los hechos de la causa son indesmentibles.

Dicho lo anterior, veamos las frases que ha dicho Gabriel Boric: "La izquierda está acá, la izquierda está viva, la izquierda está pensando, estamos debatiendo, estamos intercambiando experiencias" (...) "No nos vamos a disculpar por ser de izquierda ni por tener convicciones de igualdad social" (...) "Si ser socialista significa que queremos que la salud sea un derecho y no un negocio, sí, soy socialista" (...) "Existe una 'inercia' dentro de la izquierda que plantea que, cuando se pierde, la única alternativa es avanzar hacia la moderación" (...) "Esa idea del fanatismo por la moderación no lleva a ninguna parte".

Lo afirmado por el expresidente no es más que charlatanería, un embuste flagrante. Ese "fanatismo por la moderación" que denuncia es el mismo en el cual él cayó. Y peor aún, negoció con la derecha pinochetista recursos naturales fundamentales, lo que un verdadero izquierdista jamás habría hecho; por ejemplo, el litio. Gabriel Boric, los palurdos del Frente Amplio y los renegados Kautsky del PC (dirigentes), mantuvieron y legitimaron las AFP e isapre, traicionando las promesas realizadas al pueblo que decían representar. Gabriel Boric convirtió la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado de 1973 en una especie de reality light encabezado por genuflexos al discurso portaliano; no conforme con eso festejó al golpista Patricio Aylwin inaugurando una estatua del siniestro personaje. Respecto al gobierno de la Unidad Popular no vaciló en hacer suyo parte del discurso de la derecha para criticar a la UP, dando pábulo a las distorsiones sobre aquel período que por años han sembrado los golpistas. En el plano internacional, trató de dictadura al gobierno cubano y manifestó su apoyo al nazi que gobierna Ucrania. Alguien dirá: "Pero fue duro con el gobierno genocida de Israel...", claro, es que no hacerlo ya habría sido de una bajeza de antología, y, además, "una golondrina no hace verano".

Y lo peor, tras dejar la Presidencia, se marchó con una suculenta pensión dejando a los estudiantes, víctimas de la estafa del CAE, a merced de los rateros que se posesionaron en el Ministerio de Hacienda. Acabar con el CAE fue el grito de guerra de Boric durante años. Por todo lo descrito y más, Gabriel Boric no es un político de izquierda. Un verdadero político de izquierda en Chile es el profesor y excandidato presidencial Eduardo Artés, pero no un personaje como Boric, que más parece un camaleón servil a la oligarquía que un político con principios. Un dato, no menor, es que se enorgullecía -y lo consideraba un honor- de haber recibido consejos de Sebastián Piñera, que era una mezcla de Tartufo y Bernie Madoff. Tampoco es menor que apenas ganó la elección presidencial integró a su gobierno a los peores personajes de la Concertación, transformando su mandato en uno más de los gobiernos que desde 1990 a la fecha, y bajo la fachada de que las cosas solo se pueden hacer "en la medida de lo posible" y de que "no hay dinero", se han dedicado a saquear el Estado y hacer millonarios a cientos de funcionarios de partidos políticos y de los poderes del Estado, entregando al pueblo solo migajas que ellos llaman grandes reformas, pero que no son más que una ínfima parte de los derechos que todo pueblo debe tener por el solo hecho de pertenecer a una nación.

Todo lo anterior deja claro que Gabriel Boric no es de izquierda, y que cuando dice que sí es de izquierda no es más que la retórica de un embaucador. Un verdadero presidente de izquierda habría luchado por recuperar las empresas del Estado robadas durante la dictadura; se la habría jugado por el derecho constitucional a la vivienda, a la educación, a la salud. Habría terminado con el robo de las AFP; habría realizado una reforma a la educación profunda; pero no, puso de ministro de Educación a un traicionero, a un inútil, lo mismo que en el ministerio de Cultura, etcétera. Así las cosas, la farsa se mantiene, sostenida, además, en la cloaca comunicacional de la TV chilena, donde las bataclanas de Pinochet y los simios oligarcas siguen cacareando...