La corrupción que no tiene prensa

Hace unos días, la encuesta CEP dio a conocer los resultados del tramo julio-agosto y en la consulta, ¿cuáles son los tres problemas a los que debería dedicar el mayor esfuerzo en solucionar el Gobierno? el 23% de los encuestados dijo que el Ejecutivo debería concentrase en la corrupción, quedando en sexto lugar y empatando con la pobreza.

Si se compara esta medición con la anterior que hace el Centro de Estudios Públicos, hay una baja de 9 puntos, lo que da a entender que las personas se están preocupando por otros temas como educación y salud que, por supuesto, son de suma importancia. Sin embargo, también podemos darle otra lectura.

Desde mi punto de vista, la aparición en la prensa de los temas que involucran corrupción tienen un auge y luego da la impresión que desaparecen. Esto, porque según los medios deja de ser noticia o no hay nada nuevo que comunicar.

Precisamente creo que como no se les está recordando, las personas vamos olvidando  los delitos de corrupción que cometió Carabineros, por ejemplo. Por lo tanto, si las noticias dejan de estar en los medios de comunicación olvidamos el daño que ésta nos hace.

No quiero decir que estos temas desaparecen o los hacen desparecer. Sólo quiero dejar en claro que no porque los delitos de corrupción dejen de estar en la prensa, la corrupción a gran y pequeña escala deja de ocurrir. No podemos tapar el sol con un dedo.

Hablo de corrupción a gran escala por los delitos de cuello y corbata que por lo general involucran a altos ejecutivos o autoridades. Sin embargo, hay otro tipo de corrupción que es la que vivimos en el día a día.

Esa que nosotros mismos cometemos muchas veces sin darnos cuenta como no pagar el Transantiago, quedarnos con el vuelto que nos dan de más y presentar licencias médicas falsas, de hecho hay una investigación que revela que 29 médicos están siendo investigados por la Fiscalía porque entregaron más de 116 mil licencias en un año y medio.

Estos y otros casos reflejan que hay una conducta deshonesta a nivel cultural y eso es justamente lo que hay que cambiar. Debemos partir por casa, no se justifica ser deshonesto o corrupto porque otros lo son. Que la ciudadanía que le reclama al empresario por colusión de el ejemplo.

Que los profesionales del mañana aprecien que sus padres se preocupan por entregarles una crianza sobre la base de la ética porque ese es un valor que no se aprende en la universidad.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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